En 1995, Toy Story no solo llegó a los cines como una película infantil más, sino como un hito tecnológico que cambiaría para siempre la historia del cine. Fue el primer largometraje animado completamente por computadora, un logro que en su momento parecía casi imposible. Antes de Toy Story, la animación digital se utilizaba únicamente en cortometrajes o en escenas específicas dentro de películas tradicionales. Crear una historia de más de 80 minutos enteramente en 3D suponía un riesgo enorme, especialmente para Pixar, un estudio pequeño que aún no tenía el prestigio que hoy lo caracteriza. Si el proyecto fracasaba, la compañía probablemente habría desaparecido. Desde el punto de vista técnico, la película fue una hazaña. Cada fotograma podía tardar varias horas en renderizarse, incluso utilizando RenderMan, el software desarrollado por Pixar. En total, la película cuenta con más de 114 mil fotogramas, lo que da una idea del enorme esfuerzo computacional y humano detrás del proyecto. Toy Story demostró que la animación por computadora podía contar historias con corazón y abrió el camino para una nueva era del cine animado.