Hace ya más de 44 años que José Antonio López Herrador se instaló en una gran parcela en Pozuelo, ubicada en la carretera de Pozuelo a Boadilla, iniciando su propio negocio Estudio Arte Herrador.


En sus inicios, José Antonio comienza como escultor en imaginería religiosa, realizando tallas de Cristo, Vírgenes y cristaleras, pero llegó un momento en el que empieza a no haber tantas iglesias que decorar. En ese momento, decidió expandir su profesión como escultor a sectores como la publicidad. Comenzó a elaborar decorados de gran formato para programas de entretenimiento y concursos de Televisión Española como “El Juego de la Oca” o “Un, dos, tres… responda otra vez”, unos decorados en los que empezó a utilizar el poliespán, un material ligero, fácil de tallar y de ensamblar, siendo más rápido el trabajo y menos costoso que trabajar la madera o la cerrajería.


El trabajo, la seriedad y la gran creatividad de José Antonio López Herrador ha sido siempre su carta de presentación. Para el Estudio Arte Herrador afrontar los nuevos retos que les plantean sus clientes creando esculturas espectaculares que se salen de su escala normal, es el sello de la casa. Con el tiempo, Estudio Arte Herrador se va modernizando, pero siempre sin perder su esencia, esa creatividad y buen hacer de José Antonio.

Izq.: José Antonio López Herrador junto a alguno de los cascos icónicos de la saga Star Wars Face The Force. Centro: Preparando la escultura de la famosa Rafaela Carrá. Dcha.: Réplica de la fuente Cibeles hecha en Estudio Arte Herrador.


Su hija Natalia López se incorpora a la empresa, siendo su directora financiera y con los años, el que es actualmente su marido, Álvaro Rossignoli, se convierte en mano derecha de su suegro, aportando el toque tecnológico a Estudio Arte Herrador. “Yo venía de publicidad, de llevar acciones especiales para Banco Santander, Disney, Warnner y trabajando en IBM es cuando uno de los proyectos que tengo, que se dedicaba a servidores de video contenido, veo que hay cosas aplicables de tecnología a nivel publicitario. Monté mi empresa, BCS Solutions, que se dedicaba a servicios de creatividad y tecnología generacional con los primeros soportes de reconocimiento facial, que no eran lo que son ahora. Es en esa época cuando conozco a Natalia. Me contó a lo que se dedicaba y se me empezaron a ocurrir ideas, implementando cosas táctiles con materiales tangibles a nivel publicitario”, explica Álvaro. Ahí fue cuando Álvaro después de mirar varios proveedores, le encargó la campaña Star Wars de Disney, Lucas Film y Penuts&Monkeys a Estudio Arte Herrador. La construcción de ocho cascos icónicos a tamaño real de Star Wars – Face the Force que se instalaron en distintas plazas emblemáticas de la ciudad de Madrid.


A partir de ahí, Álvaro se metió de lleno en el negocio, “cuando empiezo a trabajar con mi suegro, Arte Herrador era una empresa artesanal que hacía esculturas y decorados, siendo su material base el poliespán. Seguimos sin salirnos de nuestra base que es el poliespán que, evidentemente, ha evolucionado con los años con mejor densidad en el producto y mejor fundido. Pero mi primer cambio importante son las máquinas de control numérico, además de formar escultores detrás de una pantalla. Antes los escultores trabajaban siempre delante de un bloque de poliespán, ahora con un ordenador y un ratón, esculpen la figura. Se modernizan las máquinas y también empezamos a trabajar con cerrajeros artísticos industrializados. Seguimos haciendo escultura base pero combinándola con tecnología y robótica para que esa figura se mueva, cambie de color, tenga una base movible, pantallas, lo que el cliente me pida”, cuenta Álvaro.

Izq.: Álvaro con algunas de las figuras hechas en el taller para la Cabalgata de Reyes. Dcha.: Escultores trabajando el poliespán en la nave.


Hace ya cuatro años que José Antonio López Herrador falleció, aunque sigue presente en el espíritu de trabajo legado a su hija y a su yerno, “mi suegro era buena persona, súper querida por todo el mundo. Lo que he vivido con él es que siempre que podía ayudar a alguien, lo hacía. Tenía una filosofía que era “intenta hacer feliz a alguien hoy”. Eso a nivel personal y en lo profesional, como escultor y gerente de esta empresa que creó él sólo de la nada, destacaría su tenacidad y constancia. Era increíble como escultor”, recuerda con cariño Álvaro.


Uno de sus últimos trabajos ha sido la producción escenográfica de “Malinche”, el nuevo musical de Nacho Cano que, para Estudio Arte Herrador, ha sido todo un desafío. “ha sido un reto muy bonito e increíble trabajar con Nacho Cano, su director artístico Jerry Zamora y con todo su equipo. Nacho Cano llevaba 12 años dando forma a su nuevo espectáculo. Nos presentan un boceto a mano alzada y de ahí hay que interpretarlo y sacar un 3D realista. Una gran pirámide que se abre por cuatro partes, que tiene un trabajo de ingeniería monstruoso, luego seis carras giratorias de 7 a 10 metros de altura, una cascada, un cenote, un lago artificial…, ha sido un reto complicado pero muy bonito, de los que te motivan a seguir trabajando”, detalla Álvaro. Una buena carta de presentación, que independientemente de que a la gente les guste el musical, les han felicitado por su escenografía.

Izq.: Escultura de gran formato hecha para la presentación de la película Top Gun Dcha.: Trabajo para ‘El juego de la oca’ de TVE. Dcha.: Esculturas de Mortadelo


Y es que a los profesionales que trabajan en Estudio Arte Herrador, les gustan los desafíos y crear escenografías, monumentos con gran nivel de complejidad y todos ellos espectaculares, cualquier cosa que no haya hecho nadie antes. Como afirma Álvaro, “a nosotros nos llaman cuando hay problemas, cuando a alguien se le ocurre algo raro, somos un laboratorio creativo de producción (risas), siempre nos llaman para inventar cosas y sacarlas adelante”.


Mentes maravillosas con un punto de locura es la gente que trabaja en Estudio Arte Herrador, una empresa que comenzó con la creatividad de José Antonio López Herrador y que a día de hoy siguen haciendo realidad los sueños artísticos de sus clientes.


Texto: Kathy Montero Fotos: Ayer&hoy, cedidas por la empresa