No hay buenas perspectivas para el rugby en nuestra comunidad en esta temporada. Este deporte cuenta con varias características que le hacen ser especial pero que también, para esta situación, le van a llevar a incorporarse más tarde a la normalidad.

Es un deporte de equipo y con gran nú­mero de jugadores. Es un deporte de con­tacto permanente y necesario, de forma que las garantías de estar exento de COVID­19, este desafortunado acompañante, van a ser más exigentes.

No obstante, la característica más im­portante del mundo del rugby es la RE­SILIENCIA cuyo significado es: “Capa­cidad de adaptación de un ser vivo frente a un agente perturbador o un estado o si­tuación adverso y la capacidad de un ma­terial, mecanismo o sistema para recupe­rar su estado inicial cuando ha cesado la perturbación a la que había estado some­tido”

Y es ésta la característica de este de­porte que debe asumir y aprovechar nues­tra sociedad. Aunque sea uno de los de­portes que se pueda incorporar más tarde, es el que debe llevar la bandera de la re­cuperación. Sabemos lo que es caer y le­vantarnos; sabemos lo que es recuperarse de un tremendo ataque y seguir avan­zando; sabemos lo que es trabajar en equipo, unidos frente a un adversario que nos golpea con todas sus fuerzas; y en definitiva a luchar contra todos los ele­mentos y buscar el hueco que nos permita avanzar.

El rugby tiene que significarse y así lo están haciendo todos los clubes de Madrid ayudando en la confección de equipos de protección o trasladando y repartiendo comida entre las residencias.

En la Federación de Madrid continúa el torneo Cuarentena Cup donde están en semifinales Torrejón, Universidad Autó­noma, CRC de Pozuelo y el ganador entre MAD Boadilla y San Isidro, que están jugando mientras escribimos.

Todos los equipos tienen entre sus miembros personas que están trabajando en los puntos esenciales de la lucha en la actualidad; Fuerzas Armadas, Policía, Sa­nitarios, Transportistas, Servicios de todo tipo, etcétera, y su comportamiento está siendo ejemplar respecto a su profesión y su actividad deportiva. Por ahí los amantes del rugby deben actuar, contagiando su espíritu positivo, sus ganas de avanzar a toda costa, su abnegación y su entrega. El deporte del rugby seguramente tardará en volver, casi seguro hasta la temporada próxima, por lo menos en su modalidad a XV, pero el rugby y sus integrantes tienen que participar activamente en la recupe­ración de nuestro país, estoy seguro de ello. Ánimo.

Foto: Federación Madrileña de Rugby