Carlos Caballero / Arqueólogo Colegio Profesional de Arqueología de Madrid

La historia de Loeches se resume en una plaza. Una plaza amplia en lo alto del casco urbano en la que encontraremos sus dos principales monumentos.

Nuestra primera parada será el Monasterio de San Ignacio Mártir, fundado a finales del siglo XVI por los señores de la villa. Es un discreto conjunto en el que sobresale la iglesia, con la sencillez característica de orden a la que pertenece, las Carmelitas Descalzas. La iglesia da paso al claustro, al que se asoman las celdas conventuales, mientras que el resto de dependencias están hoy ocultas desde la calle por la fachada de una hospedería incorporada al conjunto en el siglo XIX. Tras el convento, un jardín y un huerto tapizan la ladera que se desliza suavemente entre las tapias hacia el cercano arroyo Pantueña. Hoy día, la pequeña comunidad de monjas carmelitas elabora productos artesanos, como mermeladas y compotas, que ofrecen a sus visitantes.

Pero en esta plaza el Monasterio carmelita comparte espacio con el de la Inmaculada Concepción, mandado construir por el Conde Duque de Olivares. La tradición popular cuenta que en una ocasión en que el Conde Duque, que había adquirido el señorío de Loeches poco antes, quiso entrar al convento carmelita la priora le impidió el paso y don Gaspar de Guzmán le espetó “Os aseguro, Reverenda, que dentro de pocos años se levantará un edificio delante de éste que será vuestro asombro y lo envolverá en la más grande oscuridad”.

Sea fiel a la verdad o no la anécdota de esa afrenta -la tradición popular se refugia a menudo en la leyenda-, lo cierto es que a mediados del siglo XVII se erigió en el extremo opuesto de la plaza, frente al convento carmelita, el “otro” Monasterio. Es obra de Alonso Carbonel, arquitecto favorito de Olivares que había trabajado en el Palacio del Buen Retiro de Madrid, y sorprendentemente, aunque pertenece a las Dominicas Recoletas, tiene en su fachada más rasgos propios de la arquitectura carmelita que el convento carmelita al que se enfrenta, como lo atestiguan su triple portada, fachada en tres pisos y gran frontón triangular, que podemos ver también en el Convento de la Encarnación, en Madrid. Cuenta, además, con algunos hallazgos arquitectónicos, como el cimborrio octogonal que cubre el crucero de la iglesia, o el airoso pórtico lateral que ennoblece una difícil fachada en pronunciada pendiente. Al interior, el Monasterio guarda una sorpresa más: el panteón de la Casa de Alba, concebido en 1909 como un trasunto moderno del panteón real del Monasterio de El Escorial. Reposan allí desde el propio Olivares, hasta parte de las cenizas de la más reciente Duquesa de Alba, Cayetana Fitz James-Stuart, fallecida en 2014.

Aunque actualmente apenas quedan restos, hay que reseñar que los dos conventos quedaban antaño unidos por un edificio civil, el Palacio del Conde Duque de Olivares, que resultaba mucho más modesto que el Monasterio concebido por él mismo.

Izq.: Pórtico en el Monasterio de la Inmaculada Concepción. Centro y dcha: Convento carmelita de San Ignacio Mártir y portada (Fotos: Carlos Caballero). Dcha.: 

La plaza de Loeches resume la historia de este lugar y une lo divino con lo humano, lo humano con lo divino, la vanidad y el orgullo con la religión y el ascetismo, en una transición ahora imperceptible pero… si vamos a Loeches, no debemos detenernos ahí: cerraremos nuestra visita con la notable iglesia parroquial, dedicada, como tantas en la Comunidad de Madrid, a la Asunción de Nuestra Señora. Obra del siglo XVI, conserva alguna pieza que revela la existencia de un templo anterior, de al menos el siglo XIII. Su principal seña de identidad está en sus tres portadas, cada una de un estilo artístico diferente, pues una es plateresca, otra es renacentista y la tercera, la principal, barroca.

Loeches, en fin, es una plaza, pero al cabo también es mucho más que una plaza.

Izq.: Fachada principal de la Iglesia de la Asunción. Dcha.: Torre de la Iglesia de la Asunción.

(Toda la información adicional sobre condiciones y horarios de visita puede obtenerse en la web de la oficina municipal de Turismo, http://www.loeches.es/turismo/).