Iciar Eraña es Doctora en Psicología y, además, responsable de la empresa que gestiona el deporte en Boadilla del Monte. Gracias a su experiencia profesional en investigaciones que aúnan salud y deporte, ha puesto en marcha en la localidad una actividad dirigida específicamente a pacientes oncológicos. Mediante charlas y ejercicio físico específico para ellos, da a conocer los beneficios que se obtienen a través del deporte. La actividad se realiza en el Polideportivo Felipe VI y las charlas se imparten en el Auditorio del Centro de Empresas del Ayuntamiento de Boadilla del Monte.

“El ejercicio físico mejora la salud física y emocional de los pacientes oncológicos”

Pregunta.- Doctora en Psicología, ¿cuántos años llevas como profesional, estás enfocada en alguna especialidad?
Respuesta.-
Llevo 35 años como profesional, compaginando mi trabajo en consulta clínica privada con las clases en la universidad y con deportistas. He impartido todas las asignaturas de psicología en el deporte que hay, tanto las vinculadas a formar niños, iniciación, rendimiento, el deporte y la salud…, además de preparar a nivel psicológico a deportistas, entrenadores y familias.


P.- Entiendo que, en la sociedad en la que vivimos, a la mayoría nos cuesta mucho gestionar nuestras emociones, que son muy importantes a la hora de enfrentarnos a determinados problemas. ¿Crees que esto es así o hemos mejorado?
R.-
Creo que, por edad, tiendo a pensar que el tiempo pasado fue mejor. Pero seguro que no es verdad. Hay problemas diferentes. A nosotros no nos han educado emocionalmente, pero al tener una estructura familiar más autoritaria, a pesar de estar menos vigilados, aprendíamos muy pronto acerca de nuestros derechos y deberes, para bien o para mal, y resolvíamos las dificultades entre iguales. Ahora, los modelos familiares han cambiado, en ocasiones hay mucha exigencia o ninguna a los niños o jóvenes, hay una excesiva protección en lo social y muy poca en lo emocional, y aunque es verdad que actualmente existen muchas iniciativas desde los colegios, institutos, ayuntamientos, organizaciones, etc., para educar en y desde la emoción, a veces los planteamientos son desde un marco muy teórico y, a veces, ofreciendo pocos cuidados a los que educan. Incluso la formación de los propios formadores es demasiado teórica cuando el trabajo emocional tiene que estar hecho desde la emoción y con el corazón.


P.- ¿Qué consejos nos darías para mejorar esa gestión emocional?
R.-
Primero hay que tomar conciencia del problema. El Colegio de Psicólogos está teniendo muchas iniciativas de trabajo, desde la base, en los colegios, no sólo para tratar los problemas de los jóvenes, sino para prevenirlos, pero es una campaña que es lenta, hay que hacer muchas cosas en todos los ámbitos: en los colegios, en el deporte, en las familias… Estuve muchos años en Pozuelo haciendo escuela de padres en Escolapios y fue precioso. Era un grupo de encuentro en el que se compartían problemas, cuando uno los comparte, se siente menos solo y además desdramatiza, ve que no es al único al que le pasan esas cosas, y siempre con el objetivo de sumar, aprender a validar todo lo que los padres hacen bien y ofrecer herramientas para solucionar las dificultades. Los padres que acuden a una escuela de padres para reflexionar son padres top, por permitirse esa vulnerabilidad o necesidad de acompañamiento.


P.- La salud y el deporte están muy relacionados. Actualmente en Boadilla, en el Polideportivo Felipe VI, habéis iniciado una actividad dirigida a pacientes oncológicos. Háblanos de ella.
R.-
He estado 30 años en la Universidad Europea, y ahí existe una Facultad de Deportes donde, desde el principio que se gestó, el decano tuvo la sensibilidad de que fuera una Facultad muy orientada a la salud en un momento donde todavía eso era muy novedoso. Ahora todo el mundo vincula el deporte a salud, pero te hablo de los años 90. Desde el principio, contó con uno de los principales investigadores que ha dado nuestro país de beneficios del ejercicio físico en el cáncer. Me he formado como docente al lado de personas que empezaron de una forma muy tímida realizando investigación, generando más adelante grupos de trabajo, investigaciones que han tenido muchos premios y creando los primeros gimnasios en hospitales en Madrid. El primero fue en el Niño Jesús, ahora ya hay en La Paz, en el Ramón y Cajal… Como responsable de la empresa que gestiona el deporte en Boadilla, llevaba mucho tiempo queriendo iniciar una actividad que estuviera dirigida a este público.


El año pasado se dieron las circunstancias, contamos con el apoyo del Ayuntamiento de Boadilla para empezar con charlas gratuitas para toda la población y explicar el objetivo de la iniciativa. Hemos diseñado un programa de 10 charlas que abordarán los beneficios del ejercicio, la nutrición, la estética, los factores emocionales pasando también por ejercicios de relajación y yoga para el manejo de emociones y del dolor y paralelamente se originó un grupo, dirigido por una experta en ejercicio y cáncer. Esto lleva funcionando desde abril con una frecuencia de dos días a la semana. De esta manera se obtienen dos beneficios: el físico de la práctica deportiva y el emocional, el hecho de asistir y compartir también genera beneficios.


P.- ¿Qué beneficios se consiguen haciendo deporte cuando a uno le diagnostican una enfermedad?
R.-
El deporte, en general, vale para encontrarte mejor, está demostrado científicamente que influye en niveles de ansiedad, de depresión y en la confianza, que probablemente sean tres variables psicológicas que están presentes en muchos pacientes oncológicos. Pero para estos pacientes, no todo el deporte vale. Una vez detectada la enfermedad, un determinado tipo de ejercicio específico produce beneficios en el avance de la enfermedad, investigaciones han demostrado que el ejercicio puede frenar y limitar ese avance.


P.- ¿Esta actividad va dirigida sólo a pacientes oncológicos adultos o también a sus familiares?
R.-
En principio, esta práctica está dirigida a pacientes, hombres y mujeres, pero en algunas de las charlas hemos incorporado a familiares, incluso, hay una sola que está dirigida sólo a los familiares.


P.- ¿Cuáles son los problemas psicológicos habituales a los que se enfrenta un enfermo con cáncer?
R.-
Te diría que el primero de todos es integrar la enfermedad los primeros días, el desconcierto, la incertidumbre, el miedo, luego tiene que venir la rabia, la tristeza…, pasan por varias fases. Hay gente que hace las fases en 24 horas, otros en una semana y hay gente que nunca las hace, es decir, que se queda en negación, congela las emociones y actúa de forma racional. Creo que, como psicóloga, es bueno integrar las emociones, además, está demostrado que eso puede favorecer o puede dificultar el avance de la enfermedad. El mismo diagnóstico en dos personas puede evolucionar de forma muy diferente. Sabemos que el cáncer es una enfermedad multicausal y que el desarrollo tiene que ver con muchos factores: el ejercicio, la alimentación, el enfoque o la gestión emocional…, cuantas más cosas cuidemos, mejor.


P.- ¿Qué importancia tiene nuestra actitud a la hora de enfrentarnos a una enfermedad?
R.-
Te diría que mucha, pero también es importante señalar que no es lo único. Hay personas con muy buena actitud que no pueden impedir que la enfermedad avance y al revés. Tengo una amiga que lleva 15 años peleando contra esta enfermedad, hace año y medio su médico le dijo en octubre que no iba a llegar al turrón y, sin embargo, ahí está, peleando, con una actitud inmejorable, aprovechando lo que tiene y/o puede hacer y realizando al máximo su 50%, es decir lo que está dentro de su zona de influencia. La enfermedad no lo está.


P.- ¿Cómo puede venir la gente a informarse sobre estos cursos?
R.-
Que llamen o se acerquen al Polideportivo Felipe VI y les informamos de todo. Actualmente los días en los que se imparte la actividad son los martes y jueves a las 13 horas, pero estaríamos dispuestos a abrir más horas. Queremos que el grupo crezca y que, además, a aquellas personas que les diagnostican esta enfermedad, tengan en Boadilla un sitio al que acudir y compartir inquietudes. Esa es mi ilusión.

Texto: Kathy Montero Fotos: Cedida por la entrevistada y Uned