Hay amistades que son para toda la vida y los protagonistas de nuestro Ayer y hoy de… son un claro ejemplo. Pedro de Benito Piqueras y José Luis Fernández Montero llevan toda la vida juntos, pero anteriormente sus padres ya trabajaban codo con codo como albañiles. Piqueras y Josito como se les conoce en Boadilla, se conocen desde bien pequeños y comenzaron su andadura profesional como fontaneros trabajando en la empresa “Manuel Grandes”, la mayor empresa a nivel nacional de fontanería, “esa empresa era la que hacía todos los hospitales de España, era la más grande con casi cien oficiales de primera, más luego los de segunda, tercera, aprendices de primer año…, tenía una plantilla de casi 300 empleados”, cuentan Sergio y Rubén que han recorrido toda España por el trabajo de sus padres. La mayor planta desalinizadora de Europa y de España, que se encuentra en Lanzarote, la montaron Piqueras y Josito con la empresa “Peligran”. También se han dedicado a realizar grandes instalaciones como hoteles, cárceles y hospitales a nivel nacional con la empresa “Manuel Grandes”.

Izq.: Josito de joven. Segunda foto: Piqueras, acompañado de Rubén, en el local de la calle de García Noblejas. Tercera foto: Rubén, en plena faena. Dcha.: Sergio trabajando en una instalación.

Con el cierre de la empresa “Manuel Grandes”, se instalaron en Lanzarote, donde abrieron su propia empresa, estuvieron allí unos seis años aproximadamente antes de venirse definitivamente a Boadilla. Allí se dedicaron a hacer las instalaciones en hoteles, apartamentos, viviendas unifamiliares, etc.… pero por circunstancias de la vida se volvieron a Madrid.


El primer local lo abrieron en la calle José Antonio de Boadilla del Monte ellos dos juntos y con un viejo amigo en 1989. Años más tarde se trasladaron a la calle García Noblejas, “estábamos enfrente de La Lonja, en las casas bajas, donde nosotros teníamos el almacén y taller. En el 95, se quedan nuestros padres con el negocio de SoleGran S.L. y en enero de 2001, nos instalamos definitivamente en el local actual, ubicado en la calle García Noblejas número 15.” Tanto Rubén como Sergio recuerdan que desde bien jovencitos han echado una mano a sus padres, “con 12 años, si traíamos malas notas sabíamos que nos tocaba currar todo el verano (risas), pero de fijo vinimos ya con 14 años. Ahora esto sería impensable. Nos hemos criado entre tubos, en las obras y nuestros padres nos han ido enseñando el oficio” afirma Rubén.

Izq.: Rubén y Sergio. Dcha.: Sede actual de la empresa

Sergio y Rubén coinciden los dos en que sus padres han sido para ellos “los mejores profesionales, los mejores oficiales con los que hemos podido aprender, hemos tenido una gran suerte que nos enseñaran el oficio. Nos hemos criado en la época del plomo, del hierro y del zinc y a día de hoy muy poca gente sabe trabajarlo. Hemos aprendido a regular quemadores con el oído, la vista y el olfato, como se hacía antaño, ahora los tiempos ya han cambiado, y llevamos un analizador para verificar los parámetros. Estamos encantados del regalo que nos han hecho nuestros padres, nos han regalado un oficio, es algo que no tiene precio, pero es que además tanto su padre ha sido padre para mí, como el mío lo ha sido para él, nos hemos criado con dos padres. Nuestra adolescencia fue la etapa más complicada pero ahora agradecemos que hayan sido duros con nosotros. Tenemos que decir que los últimos años han sido los mejores porque había mucha compenetración. Ojalá algún día les lleguemos a la altura del tobillo, han sido y son unos padres y profesionales espectaculares”, dicen emocionados Sergio y Rubén.

Izq.: Sergio y Rubén cuando eran niños en Lanzarote. Dcha.: Piqueras en Galicia.

Desde que empezaron en el oficio de la fontanería, el sector ha ido evolucionando como no podía ser de otra forma, de hecho, Sergio y Rubén están en constante formación, “nosotros aprendimos en la era analógica, con ruletas, botones y contactores, ahora todo es digital, por ejemplo, con la aerotermia, se combina el aire acondicionado con la calefacción, todo en un solo sistema, por lo que al final tienes que evolucionar y formarte”. Pero la base fundamental de SoleGran es la profesionalidad. Rubén y Sergio, junto a Celia que se ocupa de anotar las incidencias, programar las visitas y realizar presupuestos, siguen atendiendo a los nuevos clientes que llegan y a los que llevan ya generaciones con ellos, “hay clientes que los tienes como familia, que empezaron con nuestros padres y nosotros seguimos con sus hijos, eso es muy gratificante”, afirma Sergio. SoleGran es una empresa familiar, donde Piqueras y Josito, grandes profesionales del sector de la fontanería, han sabido transmitir esa profesionalidad y seriedad a sus respectivos hijos que han aprendido el oficio desde pequeños de generación en generación.


Texto: Kathy Montero
Fotos: Ayer&hoy, cedidas por la empresa