Año 1940, más concretamente el 29 de junio de ese mismo año, en la calle San Lucas número 3, abrió sus puertas Benedicto Palacín, fundado por Benedicto Palacín López, quien, junto a su mujer, Rufina Fuentetaja Gómez, comenzaron esta empresa que a día de hoy sigue dirigiendo su nieto Roberto Palacín Asejo.


Tanto Benedicto como Rufina se casaron en segundas nupcias, ya que ambos eran viudos. Del primer matrimonio, Benedicto tuvo una niña Pepita, que crió Rufina como si fuera su hija y con los años el matrimonio fue bendecido con tres hijos más, Benedicto, Antonio y un tercero, Fernando, que falleció de pequeño. Rufina trabajó al lado de su marido en la propia tienda-taller, en la que vendían material eléctrico y bobinas. Benedicto era instalador oficial, bobinaba y hacía todo él directamente. Realizó muchos de sus trabajos en las antiguas fábricas que había antes en Pozuelo, como la fábrica de chocolate, los curtidores…. Lamentablemente falleció cuando su hijo Antonio Palacín tenía sólo 18 años y tanto él como su hermano Benedicto, junto a su madre, se hicieron cargo del negocio familiar.

Izq.: Factura de 1946 al Ayuntamiento de Pozuelo de Alarcón. Centro: Roberto Palacín Asejo, en la oficina. Dcha.: El fundador de Palacín, Benedicto con su esposa Rufina Fuenteaja.


En ese momento Benedicto Palacín pasó a ser Electricidad Hnos. Palacín. Además de la tienda en la calle Lucas 3, también tuvieron una oficina-almacén en la calle Tahona. Antonio Palacín se casó con Mª de los Ángeles Asejo Granizo. Ella fue otro de los pilares de la empresa porque estuvo siempre al lado de su marido. Nines, como la llaman sus amigos y familiares, nos cuenta que, aunque no conoció a su suegro “siempre me han dicho que era una buena persona, muy simpático, una persona muy abierta, agradable… Sabes que siempre puede haber alguien que hable mal de ti, pero yo nunca he oído a nadie hablar mal de él. Tocaba el laúd y además fue Juez de Paz en Pozuelo y le otorgaron la cruz de Raimundo de Peñafiel”. Con el tiempo, Benedicto, el hermano de Antonio, dejó el negocio familiar, quedándose al frente del mismo, Antonio y Nines.


La tienda ubicada en la calle Lucas 3, desapareció, ya que el edificio lo declaró en ruinas el ayuntamiento y se demolió. Estuvieron en la calle Tahona desde principios de los años 80 pero la familia Palacín construyó un edificio en Pozuelo Estación con un local comercial en la planta calle. Estuvieron en el local de la calle Tahona casi 30 años, trasladándose en 2010 definitivamente a la tienda de la plaza del Gobernador, bajo 4. También tuvieron una oficina en la localidad de Villanueva de la Cañada.


Al fallecer Antonio Palacín, su mujer Nines se hizo cargo del negocio junto a su hijo Roberto Palacín Asejo. Nines siguió llevando el negocio durante dos años más ayudando a Roberto en la calle Tahona hasta que definitivamente él se trasladó al local de Pozuelo Estación en 2010, dirigiéndolo en solitario. De su padre, Roberto comenta que le enseñó a “ser una persona muy tenaz, él era una persona exigente y siempre me dijo que si empezaba algo tenía que finalizarlo. Si hago un trabajo voy hasta el final, pierda o gane, lo único que siempre tengo que poner mi mejor cara e intentar que la persona salga contenta, porque siempre que un cliente sale contento, luego eso es exponencial. Me enseñó a ser serio. De mi madre, que ha estado toda la vida metida en la empresa, aprendí todo lo que es la organización, el trato con los empleados y el buen trato con las personas. El tener unos valores hacia ti mismo que siempre puedas luego transmitir hacia los demás”.

Izq.: La primera tienda, en calle San Lucas, 3 de Pozuelo de Alarcón en tiempos de posguerra. Centro: Benedicto Palacín. Dcha.: Uno de sus hijos, Antonio Palacín.

Evolución del sector.- A Roberto le gusta lo que hace, “al final, la electricidad ha estado siempre en mi familia y es algo que, a mí, me ha llamado siempre la atención. Me licencié en la universidad en Empresariales y Administración de Empresas, además de módulos de Formación Profesional. La empresa ha ido evolucionando en función también de cómo ha ido evolucionando la sociedad. Antiguamente eran bobinas a motores, mis padres vendían material y trabajaban alta tensión. Con las grandes superficies, al final no merecía la pena estar en el negocio de la venta de material eléctrico y yo me he ido más por energías renovables, energía fotovoltaica, puntos de recarga, lo que se llama ahora la energía verde, pero seguimos también realizando instalaciones de baja tensión y elaborando proyectos”.


Roberto Palacín es la tercera generación de un negocio familiar que lleva 82 años funcionando gracias al trabajo serio realizado tanto por sus abuelos, sus tíos y sus padres. “Mantener una empresa tantos años no es fácil. Antiguamente, creo que en la época de mi abuelo, no tanto de mis padres, el mantener una empresa era relativamente más fácil, se exigía mucho menos, se ganaba mucho más y se pagaba mucho menos. Al final, los que venimos detrás tenemos que mamarlo, yo lo he hecho tanto a nivel visual como a nivel técnico, trabajando con mis padres durante un tiempo. Las cosas cambian, pero sobre todo hay que intentar tener una evolución, tener una seguridad en la empresa. Hay una frase que decía mi madre “tú de lo que ganes tienes que pagar primero a los empleados, a la seguridad social, impuestos, a los proveedores y luego lo que te quede, para ti”. Tengo que reconocer que tengo un gran entorno que me rodea tanto a nivel personal como amigos, compañeros de trabajo y empleados y eso mejora muchísimo el trabajo, pero sí que es verdad que hoy en día, esta sociedad con el tema de impuestos es insalvable. Los márgenes son mínimos. En tema de materiales es lo mismo, hay una inflación muy grande”, comenta Roberto.


Pero lo que está claro es que la seña de identidad de Palacín Instalaciones Eléctricas no ha cambiado en estos 82 años y es que se visten por los pies, como nos dice Roberto, “somos responsables de lo que hacemos, nuestros clientes tienen confianza en que les vamos a hacer un buen trabajo, bajo normativa, con los mejores materiales, sin engañarlos”. En dos palabras, seriedad y transparencia es lo que se van a encontrar en Palacín Instalaciones Eléctricas.


Texto: Ayer&hoy Fotos: Cedidas por Palacín, Ayer&hoy