Javier Sánchez Jiménez ‘Grisom’

En las últimas fechas se han dado noticias buenas y malas para el rugby. La primera, la confirmación de Francia como candidato a “su” mundial el próximo año, tras dominar de principio a fin el Torneo VI Naciones de la mano de Dupont, el nuevo ídolo francés. La segunda, luctuosa y terrible del asesinato en París de uno de los integrantes de la selección de Argentina que brilló con luz propia durante el mundial de 2007, Federico Martín Aramburú, descanse en paz.

La tercera, para los aficionados españoles, el éxtasis: el equipo masculino de España vuelve al Mundial tras 24 años. Después de haber pasado una de las peores experiencias de nuestra historia rugbística en la clasificación del campeonato del mundo de 2018, viviendo un partido contra Bélgica que fue, cuando menos, sorprendente y la descalificación final por alineación indebida, el combinado español se ha ganado frente a Portugal el pase directo a la fase final del Mundial de 2022. España vuelve a estar entre los mejores, Irlanda, Sudáfrica y Escocia serán nuestros adversarios, la élite mundial en septiembre. Otro hito al que hay que unir la brillante trayectoria del equipo femenino que lleva tiempo con un hueco ganado a pulso entre las mejores. Finalmente, otro éxito más es el de la Selección Española de Rugby Militar, masculina y femenina que, bajo la dirección del TCol. José Antonio Cuevas y el Cap. Marina, respectivamente, va a jugar en el mes de Junio el Campeonato del Mundo Militar de Rugby Seven. Es la primera vez que ocurre y da valor al trabajo que se hace para que el rugby español esté en donde debe, por nuestra forma de competir y nuestra idiosincrasia, jugando en la liga de los mejores.