La competición de DHA y DHB sí se están llevando a cabo con normalidad. La posibilidad de jugar exige que todos los clubes que participan han de realizar a todos los miembros del equipo pruebas PCR periódicas para garantizar que el día del encuentro no hay nadie infectado al igual que en el resto de deportes profesionales.

Aunque la competición está resultando de máximo nivel, se han dado varios casos de partidos suspendidos por positivos masivos de algún equipo que no les permitía acudir a la confrontación. El contagio en principio no parece ser achacable al deporte sino más a la vida normal de los integrantes de los equipos.

El rugby de Madrid también ha empezado a moverse. Han comenzado las ligas de todas las categorías masculinas y femeninas aunque, dada la situación sanitaria que todavía nos afecta, no va a tener validez de cara a la clasificación, dándose este año por perdido desde el punto de vista competitivo, salvo en el caso de la primera regional cuya clasificación sí avala al que resulte primero para jugar la promoción de ascenso a DHB. Con los clubes apuntados se ha confeccionado una liga de primera regional con 8 equipos tanto masculinos como femeninos y una segunda regional dividida en tres grupos de 6 equipos en la liga masculina y sólo uno de 8 equipos en la liga femenina.

Olímpico domina.- En este momento, Olímpico domina en 1ª regional masculina seguido de Alcalá siendo los máximos aspirantes a la promoción y en categoría femenina tanto Olímpico como CRC luchan por aparecer en los primeros puestos.

Se han fusionado clubes para participar en la “competición” y para jugar se están siguiendo las normas dictadas por la Comunidad, es decir, mascarilla obligatoria, desinfección continua de material y ausencia de público. Incluso se ha tipificado como falta grave no llevar mascarilla durante el juego o provocar al adversario la pérdida de la misma.

La adaptación es difícil y hay muchos equipos que han decidido seguir entrenando pero no competir. ¿Razones para ello? Hay varias.

La realización de PCR periódicas a todos los integrantes del equipo se escapa económicamente de los clubes de categoría regional.

Muchos jugadores están trabajando y tienen responsabilidades que prefieren no comprometer por un posible contagio en una actividad deportiva que es, al fin y al cabo, ocio, dado que no hablamos de jugadores profesionales.

Otra razón es la exigencia de pagar la ficha federativa con un importe prácticamente igual al de un año normal, para jugar sólo tres meses; hay muchas personas que desgraciadamente ése gasto, les retrae.

La esperanza está en que el próximo verano las restricciones sean menos, los contagios vayan disminuyendo y se comience la competición con normalidad. Si es así el rugby en Madrid volverá a ser tan fantástico como lo ha sido estos últimos años. Habrá que confiar en que el destino nos tenga preparada esa mejoría.

Foto: Cedida por Jaime de Diego, capitán del Mad Boadilla