La vida del rugby poco a poco se va recuperando en la zona. Tanto el CRC-CAU (nueva fusión para actuar como franquicia en División de Honor B) como CRC de Pozuelo (academia , escuela y senior) Olímpico, Tasman y MAD están comenzando paulatinamente sus actividades respetando la normativa impuesta por la Comunidad de Madrid y por la Federación de Rugby de Madrid.

Los jugadores pueden entrenar en grupos de hasta 20 personas, sin contacto y utilizando mascarilla de protección en los casos en los que no pueda garantizarse la distancia mínima de los 1,5 metros.

Las escuelas, un poco diezmadas hasta la definitiva decisión sobre actividades extraescolares en los centros de enseñanza, van empezando su actividad y los más pequeños son los que respetan de forma escrupulosa las normas sanitarias impuestas.

La higiene de manos, la limpieza después de cada utilización del material, la mascarilla y la distancia de seguridad, hacen que los instructores multipliquen su ingenio para conseguir actividades que sirvan de distracción, enseñanza, divertimento y entrenamiento.

Las competiciones aún tienen la fecha de inicio en el aire. Parece que, sí o sí, comienzan las competiciones de División de Honor en octubre y con ello también se da el pistoletazo de salida a las licencias regionales aunque no haya aún competición.

Para no someter a los jugadores de regional a un gasto innecesario, la Federación madrileña ha conseguido que cobren una cantidad para cubrir entrenamientos a cuenta de la totalidad cuando empiece la competición definitivamente.

Por tanto, los equipos están haciendo todo lo posible por volver a la normalidad con las medidas de precaución y las federaciones también.

Los jugadores están deseando volver a empezar aunque las perspectivas no son demasiado alentadoras. No obstante, yo creo que en la próxima edición de la revista podremos contar el comienzo de la actividad y con la máxima esperanza. ¡¡¡Vamos!!!!