Javier Sánchez Jiménez ‘Grisom’

Esta temporada pasada va a ser recordada durante muchos años por la peor de nuestra vida. El mes de marzo de 2020 fue el punto de partida de un calvario para todo el mundo que en el ámbito de nuestro deporte del balón oval se ha llevado por delante muchos equipos, muchas ilusiones y casi la propia existencia del mismo. Gracias a la tenacidad de un puñado de valientes que han continuado en la brecha, cuidando al máximo las medidas de protección en las escuelas de los más pequeños, en los entrenamientos de los mayores y en los partidos que se han podido disputar, podemos decir que se ha salvado un deporte maravilloso. Y hago referencia al deporte regional, al de base. La competición de División de Honor ha gozado de una estructura profesionalizada que, a costa del presupuesto de los clubes, ha podido hacer las pruebas para asegurar la ausencia de infectados en los entrenamientos y partidos.

En el ámbito de los clubes de regional, ni su presupuesto ni su estructura permitía la realización de esas PCR. Con buen criterio la federación de Madrid eliminó la competición salvo para los clubes que desearan participar en 1ª regional puesto que había que ofrecer un contrario para la disputa de los play off de ascenso y descenso a DHB. Esa voluntariedad ha llevado a la competición a no más de 20 clubes.

La razón de la no presencia del 50% de los equipos puede ser debida a múltiples factores, pero el principal ha sido el miedo al contagio en una actividad deportiva no profesional y con una consideración de deporte de contacto por excelencia. Muchos jugadores han pensado si les merecía la pena correr el riesgo de contagiarse cuando a lo mejor ni siquiera podían salir de su barrio o no verían a su familia durante meses.

Muchos clubes no han podido juntar suficientes efectivos ni para montar una pachanga.

Pero dicho esto, el año 2021 puede ser el de la esperanza. Gracias a esos valientes que decía antes, el rugby sigue vivo y especialmente en estas fechas, durante el verano y a principio de septiembre es cuando tenemos que vociferar por todas partes, para que se nos oiga bien … ¡QUE ESTAMOS VIVOS! ¡QUE EL RUGBY SE HA VUELTO A LEVANTAR! ¡VAMOS, TODOS AL ENTRENAMIENTO! y seguro que las canchas se volverán a llenar de deportistas y de aficionados, familiares y amigos en las bandas apoyando.

El rugby no estaba muerto, estaba de pandemia.