Como viene siendo habitual desde hace ocho años, el colegio Liceo Sorolla ha celebrado la VIII Gala Valores del deporte en la que ha premiado a varios deportistas de primer nivel por su trayectoria, su esfuerzo y por ese ejemplo que dan a los jóvenes y a toda la sociedad.
Once grandes atletas fueron los galardonados en esta celebración en la que el director del centro, César Llorente, destacó la importancia de gestionar las emociones en el deporte, “la competición es el mejor caldo de cultivo para que se desaten todo tipo de emociones y de ahí es de donde debemos de aprender a identificar, a controlar y a gestionar nuestras emociones. Si no lo hacemos estamos perdidos porque se apoderan de nosotros, pero gestionarlas bien tiene muchas cosas positivas: la primera que nos ayuda en el éxito personal, a nivel académico, laboral, social y familiar y en segundo lugar nos prepara para poder ayudar a otros compañeros.”
Al acto acudieron varios concejales del ayuntamiento así como la alcaldesa de la localidad, Susana Pérez Quislant, que afirmó que “el deporte enseña disciplina. En la vida ser disciplinado y constante es importante y eso los deportistas lo saben muy bien. Pero hay otra cosa importante en el deporte que es respetar al adversario. El adversario nunca es nuestro enemigo y buen adversario siempre nos hace crecer porque al final tienes a alguien que te hace sacar lo mejor de ti mismo para demostrar que tú eres mejor que él. Tendemos a confundir que nuestros adversarios son nuestros enemigos y no lo son”. Asimismo destacó que el Liceo Sorolla transmite muy bien lo que es el trabajo en equipo, importante a la hora de conseguir sacar los proyectos adelante.
Cada deportista fue premiado por un valor especial. El premio a la disciplina fue para el atleta Pablo Rosado que destacó que el con sacrificio y esfuerzo se consiguen todo. El segundo premiado fue el piragüista y actual director de la residencia Joaquín Blume para deportistas de alto rendimiento, José Ramón López, su valor, el de la dedicación. A continuación el premio al valor de la deportividad fue a recaer al piragüista Javier Hernanz.
El cuarto premiado al valor de la pasión fue al campeón de Europa de los 10.000 metros, Chema Martínez que destacó que le encantaba este premio al valor de la pasión porque él todas las cosas que hace en su vida siempre las hace con ese sentimiento de pasión. El premio al valor del esfuerzo fue a parar a los hermanos Pablo y Alejandro Zarzuela, jugadores de baloncesto en silla de ruedas y subcampeones en los Juegos Olímpicos de Río 2016. El valor del sacrificio estuvo reconocido en la persona de Adrián Ben, atletista y finalista en el mundial de 800 metros. El periodista y comunicador Ramón Fuentes obtuvo el premio al valor de labor informativa.
La gimnasta Ana Pérez obtuvo el premio al valor de la ilusión que demostró con su sonrisa y con el esfuerzo que realiza en las distintas disciplinas de la gimnasia deportiva. El patinador sobre hielo campeón del mundo y de Europa, Javier Fernández, fue premiado por su valor a la perseverancia. El premio al valor de la superación fue para Teresa Perales que ha obtenido 26 medallas paralímpicas, cinco mundiales, cinco récords del mundo y seis campeonatos de Europa. Un verdadero ejemplo de superación. Por último, una alumna del Liceo Sorolla, Carmen López, fue premiada con un reconocimiento especial por su trabajo como gimnasta profesional.
Una gala emotiva en el que destacaron los buenos valores que el mundo del deporte nos ofrece a todos.

