A Sofía Juste le apasiona su trabajo y no hay más que sentarse a hablar con ella y ver cómo se le ilumina la cara cuando habla de cada una de las mamás que están en el Hogar de Vida de la Fundación Golfín. Madre de seis hijos, psicóloga y directora de Hogar de Vida, desde siempre ha tenido corazón y alma de voluntaria, una vocación que lleva ejerciendo desde que con 18 años se fue de misiones. Lleva desde 2017 en el Hogar de Vida, un lugar donde las mujeres embarazadas en riesgo de exclusión tienen la oportunidad de volver a empezar junto a sus hijos recién nacidos.
“Nuestro objetivo es ayudar a todas las mamás que podamos”
Pregunta.- ¿Cuándo se crea la Fundación Golfín?
Respuesta.- La Fundación Golfín se instituyó en 2009. Empezamos con el proyecto “Hogar de Vida” en septiembre del 2012, en una casa que nos cedieron en Boadilla unos feligreses de la parroquia del Santo Cristo de la Misericordia. Al matrimonio les habían destinado fuera de España durante dos años por trabajo y dieron las llaves al presidente y fundador, el padre Javier Siegrist, para que dispusiese de la casa y ahí empezamos acogiendo a tres madres. Al volver el matrimonio a España, el COF de Getafe nos cedió la planta de arriba y allí estuvimos hasta septiembre de 2022. Durante esos años, la fundación empezó a ser más conocida y empezó a crecer de tal manera que empezamos a tener tanta lista de espera, que nos lanzamos a la aventura de buscar algo más grande, una residencia. Fue en septiembre de 2022, coincidiendo con el décimo aniversario del inicio en el primer piso, cuando nos trasladamos aquí. Empezamos con tres madres y actualmente son 15 las que tenemos.
P.- ¿Hay que diferenciar Fundación Golfín de Hogar de Vida o van de la mano?
R.- La Fundación Golfín se inició con un bonito proyecto que era la construcción de un colegio que iba a dar apoyo a las madres acogidas en Hogar de Vida, facilitándoles trabajo en el cole. Finalmente, el centro educativo no salió adelante por todo tipo de dificultades por lo que nos centramos en el Hogar de Vida, ya que vimos claramente la necesidad de crecer y dejar de decir “no tenemos plaza” a tantas madres, con lo que estoy implica.
P.- ¿De qué manera entran en contacto con vosotros estas mujeres embarazadas en riesgo de exclusión? ¿Tenéis algún proceso de admisión?
R.- Muchas de ellas vienen a través de Servicios Sociales, otras de los propios hospitales y médicos de familia que nos llaman cuando van a revisión y luego, por supuesto, muchas vienen a través de las parroquias donde nos conocen mucho, bien sea por los párrocos o madres que han conocido alguna amiga que ha estado aquí. Nuestro objetivo es ayudar a todas las mamás que podamos.
En cuanto a la admisión, requisito indispensable es que estén embarazadas, luego nuestra psicóloga del centro, Inmaculada Casado que lleva en la Fundación desde los inicios, junto a Aurora Vallejo, la trabajadora social, hacen una entrevista a la madre para saber si tiene un perfil adecuado para estar en el centro.
(Inmaculada Casado, psicóloga de la Fundación): primero recabamos información sobre la situación de la chica y una vez que la tenemos, la citamos y hacemos la entrevista a nivel personal. La mayoría son inmigrantes, preguntamos cómo y por qué ha venido a España, si tiene o no pareja y el papel que va a desempeñar de cara al embarazo y futuro bebé, su situación económica y si tiene red de apoyo de familiares y amigos.

(Sofía Juste): no todas tienen el perfil adecuado, si existen consumo de tóxicos o trastornos psiquiátricos no pueden acceder ya que nosotros no podemos hacernos cargos de estos casos al no tener medios médicos específicos. En esa entrevista también se les informa de las normas del centro. Cada una se hace su habitación y luego entre todas se reparten las tareas de limpieza de la residencia y la cocina. Lo hacen por parejas y es obligatorio cumplir su turno. Tampoco pueden dormir fuera ni llegar tarde. Hay chicas que eso no lo admiten y otras sí. Todo eso se ve también en la entrevista y si están de acuerdo y dicen que sí, en dos días se prepara la habitación y puede venir a instalarse. Estamos aquí para ayudarles a tener un embarazo y que se animen a seguir adelante. Hay algunas mujeres que tienen más niños además del que están esperando, aquí las acogemos con sus hijos de hasta 7 años, de hecho, actualmente tenemos tres niñas de 5 años, un niño de año y medio y va a entrar otra mamá embarazada, con otra niña de tres años.
P.- ¿Cuáles son las necesidades que cubrís a estas mamás y durante cuánto tiempo pueden permanecer en la residencia?
R.- Todas. Ellas no pagan nada, ni alojamiento, ni comida, ni ropa, ni cochecito, ni la ropa del bebé, ni las medicinas y vacunas y te puedo decir que los gastos en farmacia son importantes. En principio es un año desde que dan a luz, pero cuando llegan están embarazadas así que al final suelen estar entre año y medio, dos años en el caso de que haya una circunstancia especial y haya que ampliárselo.
P.- ¿Cómo hacéis esa reinserción laboral una vez que han tenido al bebé?
R.- (Inmaculada Casado): El problema es que casi ninguna tiene papeles. En la heladería Bibi y Bibo nos ofrecen contrato a las que tienen papeles, y allí tenemos ahora mismo a dos de nuestras madres. A nivel laboral nosotros nos apoyamos en la Fundación Altius, por ejemplo, ya que a muchas de nuestras chicas les gusta el tema de la cocina y desde Altius hacen bastantes cursos de ayudante de cocina y todo lo relacionado con la restauración, pero el problema es que están dirigidos a aquellas que tengan los papeles en regla. Para conseguirlos, contamos con la colaboración de la Fundación Acobe que tienen una abogada relacionada con todo el tema de extranjería. Y luego también colaboramos con la Fundación Integra para el tema laboral. Esos son los pilares principales en los que nos apoyamos, pero hay otros también como Red Madre, SpeiMater, María Ayuda, Amasuve, Infants que nos regala unas maravillosas cestas con todo lo necesario para el recién nacido, Reyes Magos de Verdad, Reyes Majos y Pajes Mágicos. También colaboramos con Being Shoots que nos brinda ayuda psicológica. Y con la ayuda de la fundación Nemesio Díaz está todo tan bonito como lo has visto, ya que gracias a su ayuda lo hemos podido remodelar.
P.- ¿Cómo se financia Hogar de Vida?
R.- Por un lado, la Comunidad de Madrid nos da una subvención muy buena, además el ayuntamiento de Boadilla suele sacar una subvención cada año de tres mil euros y llevamos ya unos años que somos los beneficiarios del Belén Viviente que organiza el consistorio de la localidad en el que nos donaron pañales y productos para los bebés además de poder vender las manualidades realizadas por las madres del centro. Asimismo, organizamos muchos mercadillos y eventos y también gracias a los donativos particulares.
P.- ¿Cuál es vuestro próximo proyecto?
R.- Hemos adquirido recientemente la parcela de al lado de la residencia y nuestro objetivo es construir pisos de autonomía. Mientras que las madres están en la residencia, es todo gratis para ellas, la mayoría trabajan como empleadas domésticas y pueden ir ahorrando lo suficiente para que cuando tengan que dejar la residencia y dejar sitio a las siguientes mamás que vengan. ¿Pero cuál es el problema? Que todo está actualmente tan difícil y caro y con la ley Okupa se le complica más porque vienen con bebés por lo que la mayoría se tiene que ir lejos incluso fuera de Madrid, perdiendo así sus trabajos. Si conseguimos construir estas viviendas, al dejar la residencia podrán si quieren trasladarse ahí pero pagando un alquiler más barato y podremos cuidar de sus bebés cuando se vayan a trabajar. Pero lo primero ahora es conseguir subvenciones y donaciones para poder construirlo.
P.- ¿Qué se siente al trabajar aquí?
R.- Que soy una privilegiada, te lo digo de verdad, tengo la suerte de trabajar en el trabajo más bonito del mundo, esos bebés que podían no haber nacido, cuando los ves, esa unión que se da después es brutal, no tiene precio.
Texto y fotos: Kathy Montero

