Carlos Caballero / Arqueólogo
Colegio Profesional de Arqueología de Madrid

Algunas empresas nacen lastradas por la mala fortuna: un ejemplo paradigmático es el ferrocarril conocido como ‘Directo Madrid–Burgos’, cuya historia es un cúmulo de desastres que sería imposible resumir en una sola entrada de esta serie. Concebido hace ahora cien años, durante la Dictadura de Primo de Rivera, comenzó su construcción simultáneamente en diversos puntos, se ralentizó durante la República y se interrumpió en la guerra civil, para retomarse tras la contienda, ya apoyándose en la mano de obra barata que era fácil encontrar en los presidios, como contamos ya en otra entrada de ‘Nuestro Patrimonio’ referida a Bustarviejo.

La línea se inauguró finalmente en 1968, y pese a la evidente ventaja que ofrecía al acortar en casi cien kilómetros el recorrido entre Madrid y Burgos, nunca cumplió las expectativas (económicas) que la originaron, y fue poco a poco languideciendo hasta que, en 1998, se optó por eliminar todas las paradas intermedias entre Madrid y Burgos, excepto la de Aranda de Duero. El ocaso definitivo de la línea se produjo en 2011, cuando un accidente fatal, acaecido en el transcurso de unas labores de mantenimiento, provocó un desprendimiento en el interior del Túnel de Somosierra y precipitó la decisión de cerrar la línea, sin duda un sueño largamente deseado por los gestores ferroviarios.

Izq.: Barracones (Fotos: Carlos Caballero). 2ª foto: Detalle de la entrada del túnel (Foto: C. Caballero). 3ª foto: Viaducto sobre el río Madarquillos. Dcha.: vías hacia el túnel (Fotos: Carlos Caballero)

Ese túnel, el de Somosierra, tiene su boca sur en Robregordo, la última estación antes de abandonar la actual Comunidad de Madrid, y casi alcanza los cuatro kilómetros de longitud. Construido en la década de los 60, con una airosa fachada que remite a un castillo medieval, se encuentra a 500 metros de la estación de Robregordo. Ambos edificios (la boca del túnel y la estación) han sido reglamentariamente vandalizados tras el cierre de la línea, cumpliendo con ese doble castigo incomprensible con el que se obsequia al patrimonio abandonado (el abandono y la vandalización), pero aún cabe imaginar, al visitarlos, la importancia que el tren tuvo para este pequeño pueblo del norte de nuestra Comunidad.

Cuánto significó para el pueblo la llegada del tren se percibe aún en la trama urbana de Robregordo, donde se conserva un conjunto de sencillos barracones, cuatro de ellos en ruinas, pero dos aún en uso, construidos entre 1928 y 1930, y que acogieron las oficinas de obra, dieron cobijo a los trabajadores y, en el espacio abierto frente a ellos, donde hoy presume orgulloso un viejo y colosal almendro, se acopiaron los materiales utilizados en las obras. Llama la atención que la construcción, pese a su funcionalidad y sencillez, no evitase detalles estéticos, como remates de esquina o discretos contrafuertes destacados en las fachadas.

Entrada del túnel hoy (Foto: C.C.) y en 1960, antes de la colocación de las vías (Fuente: Pueblos de la Sierra Norte. Imágenes para el recuerdo).

Si salimos de Robregordo hacia el suroeste, siguiendo el rastro de la antigua carretera hacia La Acebeda, nos daremos pronto de bruces con el último testigo del efímero esplendor ferroviario que estamos describiendo: el viaducto del Horcajo, sobre el río Madarquillos, construido en 1932 y que corona con sus siete arcos una de las vistas más difundidas de Robregordo.

Se habla, de tanto en tanto, de reabrir la línea, de las ventajas de su conexión con Burgos con un importante recorte en la distancia frente a otras alternativas (los mismos argumentos de hace un siglo), de que es preciso que Aranda de Duero cuente con un tren hacia Madrid, o de la posibilidad de incorporar este tramo de vía ya construido a la red de Cercanías de la Comunidad. Nada de esto tiene, de momento, visos de ejecutarse en un plazo corto de tiempo, de modo que Robregordo, ese tranquilo enclave del extremo norte de la Comunidad de Madrid, podrá seguir reviviendo el sueño eterno de aquel tren sin fortuna.

* (Una completa información sobre los restos ferroviarios en Robregordo puede obtenerse en este enlace: https://www.horcajo-aoslos.com/2021/02/12/6-el-camino-al-puerto-la-via-de-tren/).