
Javier Sánchez Jiménez ‘Grisom’
El uso de protecciones bucales, de cabeza y de hombros en el rugby ha sido objeto de debates y estudios tanto en el ámbito profesional como en las categorías inferiores. A continuación se expone una valoración sobre la necesidad o conveniencia de utilizar estos elementos de protección en cada etapa del desarrollo deportivo, con base en la evidencia científica y las recomendaciones de organismos internacionales.
Utilidad y necesidad de protectores bucales
El protector bucal es uno de los dispositivos más eficaces para reducir lesiones orales en deportes de contacto como el rugby. Los protectores bucales protegen dientes, encías y tejidos blandos de la boca contra impactos, fracturas e incluso la pérdida dental. Además, recientes investigaciones han demostrado que su uso puede reducir un 20% el riesgo de sufrir una conmoción cerebral, ya que ayuda a absorber parte de la energía de golpes que, en ausencia de protector, se transmitiría al cerebro.
En las categorías inferiores, la evidencia apoya firmemente su uso desde las primeras etapas, ya que no solo previene el daño físico y estético, sino que también protege frente a las consecuencias psicológicas de sufrir un trauma facial en la infancia o adolescencia. Organizaciones como World Rugby y la Sociedad Española de Odontología del Deporte consideran imprescindible el uso de protectores bucales tanto para niños como para adultos y, en muchas competiciones, su uso es obligatorio.
Protectores de cabeza: ¿eficacia real?
Los protectores de cabeza, comúnmente denominados cascos o scrum caps, están diseñados principalmente para proteger la piel y la oreja frente a abrasiones, cortes y contusiones. Si bien existen modelos que pueden reducir hasta en un 47% la fuerza de impacto, no hay evidencia contundente de que estos dispositivos eviten las conmociones cerebrales o los daños encefálicos causados por aceleraciones rotacionales del cráneo, que son comunes en el rugby profesional. Sin embargo, su empleo es útil para jugadores con historial de lesiones repetidas en las orejas (como la típica “oreja de coliflor”), zonas donde sí muestran alta eficacia.
Los organismos internacionales suelen recomendar el uso de protectores de cabeza en categorías inferiores para reducir heridas superficiales y lesiones auriculares, pero advierten que no sustituyen ni disminuyen la importancia de la técnica adecuada en el contacto. Además, se están experimentando innovaciones como los cascos refrigerantes, que buscan mitigar los efectos de las conmociones, aunque su uso está aún en fase experimental y no forman parte del equipamiento estándar.
Hombreras y protección corporal
Las hombreras en rugby son protecciones acolchadas aprobadas por World Rugby, cuyo fin es minimizar el daño sufrido en hombros, costillas y parte superior del torso durante los placajes. Están elaboradas con materiales ligeros y ergonómicos, que permiten la movilidad necesaria y reducen el riesgo de lesiones por impacto directo.
Los estudios disponibles no muestran reducción significativa del riesgo de lesiones graves del hombro por el uso de hombreras, aunque sí disminuyen contusiones y traumatismos menores. Si bien son recomendables, no son estrictamente obligatorias en la mayor parte de las competiciones, dejando su uso a criterio del jugador o del entrenador, salvo para puntos de anatomía especialmente expuestos.
En categorías inferiores, el empleo de hombreras puede ser positivo para crear una percepción de seguridad en los niños que empiezan, aunque los expertos insisten en que la protección debe estar siempre acompañada de una correcta instrucción técnica para evitar tanto el exceso de confianza como lesiones derivadas de malas posturas.
Los protocolos internacionales sobre el uso de protecciones en rugby
Todos los elementos protectores deben cumplir la Normativa World Rugby sobre vestimenta y equipamiento: Regulación 12, Ley 4, para ser admitidos.
• En menores, algunas Federaciones, como la española, exigen protector bucal obligatorio. En adultos, es siempre recomendado, pero queda a discreción de cada federación o club.
• En categorías inferiores se enfatiza la enseñanza de la técnica correcta, por lo que el uso de protecciones nunca puede ni debe sustituir la formación técnica en placaje y contacto.
Evaluación integral de las protecciones
• En menores, el uso de protector bucal debería ser obligatorio y supervisado por cuerpo técnico; las hombreras son útiles como protección adicional, mientras que los cascos deben considerarse solo para situaciones específicas.
• En juveniles y profesionales, el protector bucal es imprescindible, las hombreras opcionales, y el casco puede justificarse cuando exista riesgo de lesiones auriculares o por prescripción médica.
Conclusión
La protección, combinada con la formación en técnica y la supervisión adecuada, constituye la mejor estrategia para asegurar la salud y el bienestar de los jugadores de rugby en todas las edades. Ningún elemento de protección sustituye la enseñanza de la técnica correcta ni las normas del juego seguro.

