Cuarenta años han pasado desde que un grupo de quintos de la época se unieran para fundar la peña más veterana de Boadilla para celebrar las fiestas patronales en honor a Nuestra Señora del Rosario, El Botijo.
Miguel Hidalgo, Miguel Vega, Porfirio Carchenilla, José Moreno y Estanislao Llorente “El Tani”, fueron algunos de los fundadores de esta peña por la que ha pasado muchísima gente del pueblo. Tuvieron varias sedes, locales que alquilaban en época de fiestas, pasando entre otros por la sede de San Babilés o la antigua farmacia del pueblo hasta que finalmente se reubicaron todas las peñas en una carpa separada de la carpa de conciertos.

Juan Rentero, actual presidente de la peña que lleva ya en el cargo ocho años, recuerda que durante los primeros años era típico que El Botijo fuera con su charanga por los bares de Boadilla animando a la gente con su música, también preparaban migas, huevos fritos y mucho caldo de pollo. Este año para conmemorar su 40 aniversario, volverán de visita a esos bares con su charanga alegrando las calles del municipio luciendo el color morado en sus camisetas como hicieron sus fundadores en sus inicios, porque su color identificativo desde hace ya unos años, es el color verde pistacho.
El Botijo es una peña taurina, “heredamos de la peña el nombre y la categoría de taurina y lo queremos mantener, aunque haya miembros que no sean taurinos. En sus orígenes, eran fiestas y toros lo que había y esa seña de identidad de la peña, permanece” afirma Juan. En el año 2009 hay un punto de inflexión, es cuando se empieza a nutrir de chavales jóvenes gracias a Miguel, hijo de uno de los fundadores, Miguel Hidalgo y comienzan a organizarse nuevas actividades promovidas por El Botijo como el Concurso de Recortes. “La peña era ya muy veterana y el gran grupo de amigos de Miguel, que somos amigos de Boadilla de toda la vida, entramos en la peña para revitalizarla. Miguel, que falleció en 2019, llevaba desde pequeño con sus padres en la peña y gracias a él, todo nuestro grupo de amigos está ahora en El Botijo. Miguel era el alma de la fiesta en todos los sitios donde estaba, tenía dedicación plena con la peña y colaboraba con otras peñas porque siempre estaba dispuesto a echar una mano, era nuestro nexo de unión, el denominador común de todos nosotros. En su honor, el concurso de recortes lleva su nombre y para nosotros eso es muy importante. Llenar una plaza y que sea en recuerdo a Miguel, dice mucho de cómo era”, afirman con nostalgia Juan y Álvaro, presidente y secretario de El Botijo.
Pero además de participar en las fiestas, El Botijo participa en la romería, este año ha organizado una capea para celebrar el aniversario, un concurso de fotografía de recortes y, además, la cena de Navidad para los socios. Pero ¿cómo se financian? Todos los miembros de la peña, actualmente 64, pagan una cuota anual y durante muchos años, en las fiestas podían vender bebida para autofinanciarse. Esto cambió el año pasado, “antes se nos dejaba vender en fiestas, el ayuntamiento nos cedía la jaima dentro de la carpa de conciertos, pero no optábamos a ninguna subvención y la peña se financiaba a raíz de esas cosas, porque, aunque se crea la gente que sacamos mucho dinero, lo mucho o lo poco que recaudemos es siempre para poder hacer cosas para el pueblo y los socios de la peña. El año pasado esto cambió, ya no podemos vender, pero podemos optar a una subvención, así que pediremos la de este año y la del pasado. De hecho, este año hemos tenido que subir las cuotas para preparar las fiestas de ahora. Pero vamos, somos una peña que está preparada tanto si puede vender o no, nos amoldamos a todo”, afirma Álvaro, secretario de la peña.

Para Juan y Álvaro y cualquier integrante de El Botijo, pertenecer a una peña “es mantenerte con unas raíces en un pueblo. La peña lo que hace es que, por lo menos una vez al año, todas esas generaciones de un pueblo se junten, eso es lo que mantiene la llama. Sin peña, las raíces se van”, declara Juan Rentero. Álvaro afirma que Boadilla “es uno de los pocos pueblos que, aunque no pertenezcas a una peña, puedes disfrutar de las fiestas gracias a que somos muchas peñas, somos un punto de encuentro común dentro de la carpa en donde te juntas con tus amigos, ves gente que no ves desde hace tiempo, gente del instituto que bajan a verte…, damos mucho ambiente a la carpa. De hecho, hace años había una carpa para conciertos y otra para las peñas y se decidió, para dar ambiente a la de los conciertos, meter a las peñas en la misma carpa, porque una vez que se acababa el concierto, todo el mundo se iba a donde estábamos nosotros. Es lo bonito de aquí”.
Una de las tradiciones de la peña El Botijo, que se celebra cada año en las fiestas, es sacar por las peñas, un botijo decorado y lleno de alcohol. “Lo paseamos y la peña que bebe del botijo, lo rellena del alcohol que quiera. A la última peña a la que le llega el botijo y tiene que beber es duro, porque suele tener unos días de recuperación complicados (risas). Este año hemos hecho un botijo decorado especialmente para celebrar nuestro cuarenta aniversario”, cuenta Juan.
Pertenecer a El Botijo es algo complicado porque actualmente hay lista de espera. “Gestionar a tanta gente es difícil, por eso cada cierto tiempo, la junta directiva valora por votación abrir o cerrar esa lista. Este año, por ejemplo, se abrió para que entraran los hermanos de los que ya eran socios. Para 2025, se valorará en junta otra vez. Pero te puedo confirmar que hay peña para rato, ¡somos El Botijo!”, declara su presidente.
Fiestas, tradiciones, amistad, recuerdos a los que ya no están, reencuentros, todo esto y más se mezclan en estos días en la festividad en honor a Nuestra Señora del Rosario y se siente en cada uno de los miembros que forman la peña El Botijo, que cada año se vuelcan para que estos días sean especiales. ¡Felices 40 años de existencia y que sean muchos más!
Texto: Kathy Montero Fotos: Cedidas por la peña

