Marcos Elías / Director de Consulting empresarial Boadilla

Debido a la situación tan excepcional que nos está to­cando vivir de un tiempo a esta parte, desde los despachos profesionales nos hemos visto obligados a cambiar radicalmente nuestra forma de trabajar, como en la mayoría de las empresas, que se están teniendo que adaptar a nuevos protocolos de higiene y seguridad laboral.

En España, los autónomos con pymes sin asalariados representan al 53,6% de las empresas, las microempresas son el 39,8%, las pequeñas el 5,5%, y las medianas y las grandes apenas llegan al 1,1%. Los despachos profesionales somos el nexo de unión de la mayor parte de las pymes con la Administración, siendo nosotros los canalizadores de información y encargados de facilitar la actividad recaudadora a las arcas públicas.

Desde mediados de marzo, la grave crisis sanitaria obligó a tomar al Gobierno una serie de medidas que han tenido una incidencia directa en nuestra actividad diaria, pero no se nos ha tenido en cuenta para absolutamente nada. Ni a nosotros ni a las em­presas que representamos. Nunca nos hemos encontrado en una situación similar, tan caótica a nivel legislativo y con una gestión tan pésima y contradictoria. Esto nos ha llevado a un malestar en nuestro sector, al cual nos han delegado para ejecutar en la práctica una serie de medidas económicas, tomadas sin previsión alguna, rectificadas muchas de ellas sobre la marcha, con nocturnidad algunas veces y a tan solo unas horas de su entrada en vigor, dejándonos con serias dudas sobre la eficacia de las mismas. Hemos tenido que interpretar cada uno la norma a nuestro mejor saber y en­tendimiento, con la mayor parte de las oficinas de la administración cerradas al público.

A la gestión inicial de los ERTE ́s y de las prestaciones por cese de actividad, se nos delegó posteriormente la solicitud de prestaciones de desempleo (otra más de tantas rectificaciones). Además de ello, no nos olvidemos que la mayor parte de las empresas recurren a los despachos profesionales para que les preparemos la documentación per­tinente para la gestión y presentación de los ICO ́s. Todo esto ya metidos en autoliqui­daciones de seguros sociales, pagos a cuenta en el impuesto de sociedades, presentación de obligaciones tributarias correspondientes al primer trimestre (también modificada su presentación a última hora) y en plena campaña de declaración de IRPF.

La suma de ello ha sido una sobrecarga a nuestro trabajo habitual, añadido a las múltiples resoluciones de consultas y dudas que hemos tenido que atender. Desde aquí mi reconocimiento a todos los despachos profesionales y los equipos que los forman. Han sido momentos muy complejos y muchas horas de trabajo muy poco o nada reco­nocidas, y la ayuda por parte de la administración ya sabemos todos cuál ha sido. Hemos sido olvidados por el legislador desde el primer momento. Únicamente nos han mencionado para declararnos servicio esencial, cuando se acordaron de que sin nuestra colaboración y actividad poco o nada iban a poder recaudar de las pymes…

No quiero decir con esto que se trate de un problema político o de enforcar la situación desde una ideología u otra. Se trata de un problema de capacidad de gestión, y la ineptitud, inexperiencia y falta de sensibilidad de nuestros legisladores y de los equipos encargados de gestionar esta crisis ha quedado más que demostrada: a golpe de Real Decreto, y sin el respaldo de todos los estamentos sociales y económicos. Ahora más que nunca es cuando deberíamos haber buscado la unidad, la responsabilidad y el sentido común. Espero que cuando todo esto pase, nuestra clase política sea capaz de hacer una mínima autocrítica y ver dónde hemos fallado y en qué podemos mejorar. Y que la sociedad sea lo suficientemente madura para resolver las decisiones a tomar en consecuencia. Por último, no quiero olvidarme del verdadero drama, de las pérdidas humanas y de esas miles de familias que no han podido despedirse de un ser querido. Vaya desde aquí nuestro recuerdo y respeto. Espero que podamos recobrar pronto la salud, y que sepamos salir de esta locura colectiva de la mejor manera posible.