El barítono Juan Jesús Rodríguez reflexiona sobre su trayectoria y la vocación que lo llevó a consagrarse en la lírica, entendida más como devoción que como profesión. Reconocido por su interpretación del repertorio verdiano, defiende el poder sanador de la ópera y la zarzuela, al tiempo que critica la mercantilización del sector. Comprometido con la difusión de este arte y la mejora de las condiciones de los artistas en España, también destaca su faceta más humana a través de iniciativas solidarias y su deseo de transformar el mundo mediante la música.

“Siento que a través de la ópera y la zarzuela se puede sanar el alma de las personas”

Pregunta.- ¿Quién fue el “culpable” de que usted se apasionase por la que ahora es su profesión?
Respuesta.-
La vida me regaló el don de cantar y yo he tenido la voluntad de desarrollarlo y devolvérselo de alguna manera entregándome al público. Más que mi profesión es mi devoción.


P.- ¿Recuerda su primera vez en el escenario y cuáles fueron sus sensaciones?
R.-
Fue en las fiestas de mi pueblo, tuve nervios a raudales…


P.- ¿Sigue sintiendo lo mismo cada vez que se sube a las tablas de un escenario?
R.-
Ha pasado mucho tiempo desde entonces y aunque los nervios no te abandonan, aprendes a convivir con ellos, incluso los puedes echar de menos cuando no aparecen.


P.- Está considerado como uno de los mejores barítonos verdianos del mundo, ¿qué significa para usted este reconocimiento?
R.-
El reconocimiento siempre es bienvenido, aunque me parece que el premio gordo es poder conmover a las personas y que te correspondan con el aplauso.


P.- ¿Qué diferencias hay a la hora de interpretar una ópera o una zarzuela?
R.-
Básicamente es que en la zarzuela, además de cantar, se habla; se requieren técnicas muy diferentes.


Las óperas, salvo en pocas excepciones, además suelen cantarse en otro idioma. En mi caso mayormente canto en italiano.


P.- ¿El papel de qué ópera le gusta más?
R.-
Quizá Rigoletto de Verdi porque me permite trasmitir el amor a las hijas. Aunque es una historia muy dramática, la música de esos duetos padre-hija hace que pueda ofrecer al público todo lo que siento por mis hijas.


P.- ¿Cómo ve el mundo del bel canto en la actualidad?
R.-
Muy manipulado por el negocio y el interés personal, cuando se trata de un patrimonio de la humanidad.


A mis alumnos de canto siempre les recomiendo que busquen optimizar su voz para ponerla al servicio del arte y del público. El arte es muy sanador y transformador y requiere de una entrega a los demás, más que buscar el beneficio personal.


P.- ¿La gente es conocedora de este arte o habría que darlo a conocer más?
R.-
Habría que popularizarlo mucho más. Es un arte que llega al corazón de cualquier ser humano y en la actualidad está demasiado orientado a sólo un sector de la sociedad.


A mí me encanta poder llevar lo que se hace en los grandes teatros de la lírica a todos los rincones. Y lo cierto es que no hace falta entender para ser público de ópera.


P.- Renunció en el año 2024 al premio mejor cantante del año por las precarias condiciones de la profesión, ¿ha calado su discurso en estos premios y ha mejorado la situación desde entonces?
R.-
Pues no mucho la verdad, pero yo seguiré luchando por dar a conocer la realidad actual y buscar un cambio necesario.
Ainhoa Arteta y yo fuimos recibidos en el Ministerio de Cultura donde aportamos y dejamos registrada información muy válida de lo que está sucediendo en nuestros teatros, subvencionados en su mayoría con dinero público, donde operan agencias artísticas que buscan su beneficio particular en detrimento del arte, el público y los artistas, especialmente los artistas que residimos en España, a los que no se dan oportunidades ni visibilidad que es para lo que debería de usarse parte de esos recursos.


De momento todo sigue igual y nadie ha hecho nada, seguimos con un índice de participación de grandes artistas residentes muy bajo. Se podría entender si los colegas que traen esas agencias tuvieran más nivel, pero no es el caso. Es simplemente un negocio hecho con dinero público.


P.- Cómo definiría su voz de barítono?
R.-
Soy una voz muy versátil, de hecho, canto hasta flamenco por mis orígenes.


Es verdad que el color de la voz, la amplia tesitura y el volumen me han permitido asumir el repertorio verdiano donde me encuentro muy cómodo y puedo expresar todas las emociones a través de la paleta de colores que Verdi plasma en sus obras.


P.- Ha interpretado y cantado multitud de óperas y zarzuelas en distintos teatros reconocidos tanto a nivel nacional como internacional. ¿Hay alguno que le haga especial ilusión o en el que todavía no haya cantado y le gustaría hacerlo?
R.-
En ese donde vengan personas con el corazón ávido de recibir algo bueno y transformador.


P.- El próximo viernes 9 de abril participará en un evento solidario ‘Oportunidad de vida feliz’ a favor de AMASUVE en el Auditorio de la Escuela Municipal de Música y Danza de Pozuelo de Alarcón. ¿Qué supone para usted colaborar en este acto?
R.-
Para mí, es apoyar humildemente la gran labor que desarrolla AMASUVE y su directora Leire Navaridas, que salva vidas y reconforta e ilumina en momentos muy oscuros a personas muy perdidas.


Transformar una realidad enferma en una sana y permitir con ello que pueda nacer una vida, o que puedas perdonarte y seguir construyendo es un acto de voluntad muy grande que necesita una guía como Leire, que pasó por ahí, vivió su infierno y decidió perdonarse y seguir construyendo un mundo mejor para todos. Es un gran ejemplo, muestra una tremenda sabiduría y una entrega admirable.


Es un honor estar a su lado en algo tan grande como es salvar vidas.


P.- ¿Cómo ve el futuro de la profesión en España?
R.-
Si nadie hace nada y se mantiene lo que ahora hay: veo mucha imagen y poco mensaje profundo y transformador. Siento que a través de la ópera y la zarzuela se puede sanar el alma de las personas.


P.- ¿Cuál sería su mayor sueño por cumplir?
R.-
Cambiar el mundo a través del arte.

Texto: Kathy Montero Fotos: Cedidas por el entrevistado