Javier Sánchez Jiménez ‘Grisom’

Parafraseando la película de “Armas de Mujer” en la que todo se desarrolla en el departamento de fusiones y adquisiciones, esta liga de rugby se va a caracterizar por ser un mercado persa con muchísimo trasiego de jugadores y entrenadores entre clubes, así como aparición de nombres múltiples en la competición de diversos equipos bajo una misma denominación. Ya en las categorías nacionales, el CAU y el CRC han formado el Pozuelo Rugby Unión, militando en DHB y 1º Regional de Madrid, en categoría femenina en primera regional juegan Arquitectura y MAD juntos así como Veterinaria y Rivas, en Sub 18 Tasman, Soto y Guadalajara se unen y así un largo etcétera.

Hay cambio de ubicación en las competiciones, por ejemplo Tasman no desciende de primera ante el ascenso de Alcalá y Majadahonda a DHB y sube Alcobendas al renunciar MAD a la primera categoría. Seguro que hay más cambios pero he hecho referencia a los más cercanos.

Y esto ¿por qué?
Pues yo creo que todo es debido al marasmo de la pandemia, al síndrome del cambio de deporte ante la inactividad y a que durante unos meses ha habido equipos que han competido al máximo nivel, otros han competido a nivel de pachanga y otros no han competido.

El resultado es que los jugadores con máximas aspiraciones han engrosado las filas de los equipos más competitivos, en DHA o DHB, que podían permitirse los análisis semanales perceptivos y que además tenían que justificar patrocinios cuantiosos, sueldos comprometidos y demás cuestiones económicas que han hecho que la liga se celebrara en la cabeza, de forma profesional, quedando las ligas regionales a su suerte en un momento crítico de la sanidad a nivel nacional y mundial.

Este éxodo de jugadores ha supuesto el enflaquecimiento de las plantillas de los equipos más pequeños, en formación, en desarrollo, con problemas de estructura. De éstos han sobrevivido en las plantillas los más aficionados, los más fieles y los más comprometidos con el club, alejándose todos aquéllos que durante la pandemia han encontrado otra actividad que les satisface también y aquéllos cuya afición y compromiso estaba cogida con alfileres.

Este es el año de la transición, el año de la reafirmación de los equipos. Aquéllos que consigan reunificar su plantilla, volver a ilusionar a los tibios, recoger y encauzar a los dudosos y mantenerse vivos, triunfarán. El año que viene les volverán a venir algunos jugadores que se fueron la temporada anterior y que echan de menos su casa, volverán a entrenar los veteranos que han pasado demasiado tiempo sin oler a linimento y las fusiones y adquisiciones se reeditarán o se agradecerán mientras cada uno marcha de nuevo por su lado.

Es un año de compás de espera y ya con absoluta normalidad respecto al COVID.

Ya no hace falta jugar con mascarilla, ya no es necesario estar desinfectando ni materiales ni manos casi continuamente, ya casi todo es normal aunque sigan existiendo protocolos de acceso, utilización de duchas y vestuarios.

A mí sólo me asalta una duda. ¿Sería de recibo exigir la vacunación a todos los jugadores que se saquen licencia para poder jugar?

¿Se puede consentir que alguien sin vacunar por razones personales, juegue igual que lo hacen los demás jugadores sí vacunados, sin protección para él y para el resto?

Sabemos que la vacunación no es obligatoria pero ¿podría ser una exigencia de la federación, de los clubes o del CSD?

Yo tengo mi propia respuesta, que es la mía y de nadie más. Como sanitario que soy entiendo que la vacunación es la única forma de luchar contra un virus fundamentalmente porque así se aísla el agente patógeno impidiendo su multiplicación. Siempre que existan personas no vacunadas seguirá existiendo el virus. Por tanto, creo que debería exigirse la vacunación para poder jugar.

Hasta la fecha nadie se ha pronunciado al respecto así que la liga de las fusiones y adquisiciones comienza y ojalá sea la del resurgir de todos los equipos que lo han pasado, lo están pasando y lo pasarán mal.

Los calendarios de 1ª, 2ªA y 2ªB, masculino y femenino están ya confeccionados y se empieza las ligas el fin de semana del 2 y 3 de octubre, para descansar el siguiente fin de semana. La tercera categoría está en el alero hasta no saber cuántos equipos se pueden apuntar. Años atrás había equipos C y D, ya veremos este año. En cualquier caso seamos los que seamos, somos los mejores.
Por todos ellos ¡Viva el Rugby!