
Carlos Caballero
Arqueólogo
Colegio de Profesionales
de la Arqueología
El siglo XVIII dejó en España notables obras de ingeniería, pero también sonoros fracasos que, en cualquier caso, marcaron con su huella el territorio. Entre estos últimos está el Canal de Cabarrús, construido durante el último cuarto del siglo en terrenos pertenecientes hoy a los municipios de Patones, Torremocha de Jarama y Torrelaguna, pero que en aquel momento formaban parte de los territorios de la antigua jurisdicción de la villa de Uceda, actualmente en la provincia de Guadalajara.
El impulso a la obra del canal que, abasteciéndose de las aguas del Lozoya, pretendía regar las huertas de la amplia llanura del Jarama que se extiende a los pies de Uceda, se debió a una idea de Francisco Cabarrús, empresario francés que fue financiero del rey Carlos III, fundador y primer director del Banco de San Carlos, antecedente directo del Banco de España. Con anterioridad a la intervención de Cabarrús, ya existía en la zona un sistema de riegos más modesto, que el propio Cabarrús compraría al conseguir hacerse con la propiedad de la mayoría de las tierras que pertenecían a Uceda.

Izq.: Cartel informativo de la ruta. Dcha.: Principales hitos del Canal de Cabarrús.
Una vez dueño del terreno y de la conducción, el empresario encargó ejecutar su proyecto a los hermanos Lemaur, que trabajarían también más adelante en la presa de El Gasco, construida para el canal del Guadarrama, y a la que dedicaremos una entrada en esta serie más adelante. De la documentación histórica existente puede deducirse que el canal nunca llegó a entrar en servicio en la totalidad de su trazado, sino que solo llegó a usarse una pequeña parte de él, la situada más cerca de Patones y de Torremocha de Jarama.
La construcción del Canal de Isabel II, a mediados del siglo XIX, hizo que parte de la nueva traída de aguas a Madrid se solapara con la ideada por Cabarrús, que sin embargo siguió utilizándose, siempre con altibajos, dando servicio a un territorio mucho más pequeño del inicialmente proyectado; hoy en día, en las inmediaciones de Patones, aún una pequeña parte del canal se mantiene en uso, y una comunidad de regantes se sigue denominando con el nombre original del Canal.
Al servicio del Canal se construyeron puentes – acueductos (que permitían el paso de la acequia sobre otras conducciones), pequeños pontones y alcantarillas que, en su mayoría, aún se conservan y que están siendo recuperados por la Comunidad de Madrid, para acabar conformando una ruta ya señalizada, de unos 12 km, que comienza al pie del embalse del Pontón de la Oliva. A lo largo del recorrido pueden verse, además, restos de varias de las diferentes viviendas que jalonaban el canal, alguna de ellas recuperada para servicio público o como albergue, y la denominada Casa de Oficios, en Torremocha de Jarama, que fue levantada a finales del siglo XVIII para ser la sede de la administración del Canal y que, en la actualidad, una vez restaurada, está dedicada a la organización de eventos.

Izq. y centro: Los pontones de Los Majuelos y de la Cabeza (Fotos: Carlos Caballero). Dcha.: Casa de Oficios de fin del XVIII para ubicar la sede de administración del Canal.
El recorrido propuesto termina en el pontón de la Cabeza, ya en Torrelaguna, al pie de las ruinas de la ermita de Santa María de la Cabeza, y a partir de ahí el final de su trazado se desdibuja hacia el Jarama entre los campos cultivados. Y es así cómo, una vez más, el sueño de un ilustrado deja en un paisaje hermoso la huella de unas construcciones audaces como recuerdo de un proyecto imposible.
(Más información en la web de Diego Salvador Cornejo, “Rutas con Historia”, en https://www.rutasconhistoria.es/loc/canal-de-cabarrus)

