En el último tercio del siglo XVIII comenzó en España la construcción de la red radial de carreteras. Partiendo de la capital, se trazaron caminos cuyos destinos eran diferentes puntos en los extremos del país, y uno de los primeros fue el Camino Real de Francia. Su recorrido hacia el puerto de Somosierra, por donde, como hoy, la carretera cruzaba hacia el norte, estaba jalonado por varios puentes que, en los últimos años, están siendo restaurados. Dos de ellos, a poca distancia de la carretera actual, forman esta entrada de “Nuestro Patrimonio”.


El más cercano a Madrid, a 10 leguas (42 km) de la capital, como se indica en un mojón a la entrada del puente, se encuentra en Cabanillas de la Sierra, a poca distancia del casco urbano, en un paraje abierto por el que discurre el arroyo de Sacedón. Se conoce como Puente de los Arrieros y hay datos que permiten afirmar que se construyó en 1783, para el Camino de Francia. El lugar en el que está situado permite apreciar de un vistazo muchas de sus características constructivas, como los potentes muros de mampostería de sus estribos o el pretil, donde están los únicos detalles decorativos, y que protegen el paso sobre el único ojo del puente.

Izq.: Detalle del puente de los Arrieros en Cabanillas de la Sierra (Fotos: Carlos Caballero). Centro: el Puente Antiguo de Horcajo de la Sierra tras su restauración. Dcha.: Fachada del mismo puente. (Fotos: Carlos Caballero).


El segundo es el denominado “Puente Antiguo”, en La Tejera, a unos dos kilómetros de Horcajo de la Sierra, y hay noticias de su existencia ya en 1788 estando, por tanto, la fecha de su construcción próxima a la del de Cabanillas. Su aspecto es muy similar al del Puente de los Arrieros, aunque por ser el cruce sobre el río Madarquillos en Horcajo más angosto que el del Sacedón en Cabanillas, destaca por la esbeltez del arco de su único ojo y por su airoso pretil, con grandes losas de granito. Llaman además la atención las grandes piedras apoyadas sobre los estribos. Estas piedras, conocidas como guardarruedas o guardacantones, se colocaban para proteger tanto al puente del roce de los carros, como a las ruedas de los carros del contacto con los pretiles.

En estas dos ilustraciones podemos apreciar el guardarruedas del puente antiguo de Horcajo y los restos de la venta de Mea y del antiguo camino de Francia en la mencionada localidad.


El paso por puente fue pronto sustituido por otro que se encuentra apenas a unos metros, también en La Tejera, en el complicado paso sobre el río Madarquillos, un lugar en el que aún se construirían otros dos puentes más, el de la antigua Nacional I, de la que existe un tramo bien conservado en este lugar, y el de la Autovía actual. La importancia del paraje como lugar de paso está acreditada no solo por la sucesión de puentes conservados, sino por la existencia, en el entorno, de un molino, hornos de pan y los restos de dos ventas para viajeros, la de Pío y, especialmente, la Venta Mea. Las ruinas de esta última, en la que se realizaba el último cambio de mulas antes de que el Camino Real abordara el paso de Somosierra, se pueden ver junto a la carretera que, desde la Autovía, llega a Horcajo de la Sierra.


La visita a estos 2 puentes del siglo XVIII, recientemente restaurados por la Comunidad de Madrid y emparentados con otros del Camino de Galicia de los que trataremos en otra ocasión, puede completarse con un recorrido por Horcajo de la Sierra y Aoslos, siempre como un primer acercamiento a esta zona de la Sierra tan hermosa como desconocida.


(Más detalles en la oficina de Turismo de Horcajo de la Sierra – Aoslos, que organiza visitas guiadas los sábados y, entre semana, bajo demanda. Tel. 918686574, correo: info@horcajodelasierra-aoslos; y en el blog sobre historia local https://egelesta.net/norte/).