Comillas es uno de esos destinos que reúnen historia, arquitectura y naturaleza en un entorno privilegiado. Situada en la costa occidental de Cantabria, esta elegante villa marinera ha sabido conservar un extraordinario patrimonio monumental sin perder el encanto de un pueblo abierto al mar, convirtiéndose en uno de los principales referentes turísticos del norte de España.


Declarada Conjunto Histórico-Artístico, Comillas vivió su época de mayor esplendor a finales del siglo XIX gracias al impulso de Antonio López y López, primer marqués de Comillas. Su estrecha amistad con el rey Alfonso XII transformó para siempre el destino de la localidad. En los veranos de 1881 y 1882, el monarca eligió Comillas como residencia estival, atrayendo a la corte y a buena parte de la aristocracia española. Aquellas visitas marcaron el nacimiento de la villa como destino turístico de prestigio y dejaron curiosidades históricas como el hecho de que Comillas fuera capital de España durante un día al celebrarse allí un Consejo de Ministros. También fue la primera localidad española en contar con alumbrado eléctrico en sus calles, un acontecimiento excepcional para la época.


El perfil de la villa está dominado por la Universidad Pontificia, uno de los edificios más monumentales de Cantabria. A su alrededor se encuentran el Palacio de Sobrellano, la Capilla-Panteón, el Monumento al Marqués y El Capricho de Gaudí, una de las escasas obras que Antoni Gaudí construyó fuera de Cataluña y el principal icono turístico de Comillas.


El recorrido por la localidad invita a descubrir un casco histórico de calles tranquilas, casonas montañesas y plazas llenas de encanto. A ello se suman el histórico puerto pesquero, la amplia Playa de Comillas, el singular cementerio presidido por el célebre Ángel de Llimona y la cercanía del Parque Natural de Oyambre, que convierten a la villa en un destino donde patrimonio y paisaje forman un conjunto difícil de igualar.


La gastronomía, basada en los pescados y mariscos del Cantábrico, las rabas y los productos tradicionales de la región, completa una oferta turística pensada para quienes buscan disfrutar sin prisas de un entorno auténtico.


Comillas no destaca únicamente por sus monumentos. Su verdadero atractivo reside en haber sabido preservar la elegancia de un histórico destino de veraneo, donde el legado modernista, la influencia de la Corona y el paisaje costero conviven en perfecta armonía, ofreciendo al visitante una de las experiencias culturales y paisajísticas más completas de Cantabria.

El Capricho de Gaudí, la joya modernista

Construido entre 1883 y 1885 por Antoni Gaudí, es una de las primeras obras del arquitecto catalán y una de las pocas que realizó fuera de Cataluña, lo que convierte al edificio en una pieza clave para comprender la evolución de su estilo. Su colorida fachada, decorada con cerámica de girasoles, su característica torre inspirada en un alminar y las innovadoras soluciones arquitectónicas empleadas para aprovechar la luz natural convierten este edificio en una obra única. El Capricho destaca también por la originalidad de sus formas y por la combinación de influencias orientales, mudéjares y modernistas, una mezcla poco habitual en la arquitectura de finales del siglo XIX. Esta libertad creativa explica el nombre con el que hoy se conoce al edificio y anticipa el talento que Gaudí desarrollaría posteriormente en algunas de sus obras más célebres. Más que una residencia de recreo, El Capricho simboliza el espíritu innovador que marcó el desarrollo de Comillas durante su época de mayor esplendor. Convertido en museo y abierto al público, constituye hoy el principal icono turístico de la localidad y una visita imprescindible para quienes desean descubrir una de las grandes joyas del modernismo español y conocer los primeros pasos de uno de los arquitectos más influyentes de la historia.