De Transportes Bernal a Bernal Jardín, la evolución del trabajo bien hecho

A Felipe Bernal, lo de los transportes le viene de familia. Su abuelo, que era hortelano, cultivaba las famosas lombardas de Pozuelo que luego llevaba en el carro tirado por mulas y vendía en Madrid, “a la vuelta del mercado de Madrid, como fue todo después de la guerra civil, mi abuelo se traía en el carro los ladrillos que mejor estaban para hacerse parte de su primera casa y ampliación de la misma aquí en Pozuelo, y en los veranos hacía algunas mudanzas de enseres y muebles de las familias que venían a veranear a la Colonia de la Paz . De hecho la casa familiar, que se encuentra en La Poza justo donde está la tienda de pinturas, se reutilizó la tierra procedente del vaciado de la misma para hacer adobe para dar forma a los ladrillos, aparte de traerse casi todo el resto de materiales para la construcción del edificio, con sus medios de transporte propios”, nos cuenta Felipe.

Izq.: Abuelo y padre del actual dueño con el carro en el que transportaban lombardas. Centro: Foto del primer camión marca Chevrolet en el año 1958. Dcha.: Padre de Felipe Bernal con un amigo.

A finales de los 50, su hijo y padre de Felipe, Ángel Bernal Sánchez que trabajaba con su padre como hortelano y ganadero, se fue a hacer el servicio militar. A su vuelta de la mili habló con su padre para darle un giro al negocio, ya que decidió apostar por el negocio del transporte de mercancías. En 1958 adquirió su primer camión, un Chevrolet, con la ayuda inestimable de sus padres, una época en la que la localidad de Pozuelo comenzó a crecer con la construcción, por lo que los portes de arenas a las obras así como de los distintos materiales, eran muy habituales con el crecimiento de las urbanizaciones históricas del municipio. Comenzó a tener tanto trabajo que finalmente el abuelo de Felipe, para poder echar una mano a su hijo, con sesenta años se sacó el carnet de camión, adquiriendo un segundo vehículo, trabajando así juntos, padre y abuelo, hasta la jubilación de este último.

Con el tiempo tuvieron varios camiones todos ellos de segunda mano hasta que finalmente pudieron comprarse su primer Pegaso que, aunque tampoco era nuevo, por aquella época fue toda una revolución en el mercado. “Mi padre se dedicó muchísimos años a la construcción, estuvo mucho con Eduardo Ramos que fue con el que más trabajó, entre otros constructores. Con los años la construcción decayó, se pagaba peor y fue cuando empezó a dar soporte al Chipi, un ilustre de Pozuelo de toda la vida, con los portes de tierra y mantillo. Por entonces se empezaba a hacer Monteclaro, Montealina…, había que llevar tierra, mantillo para hacer los jardines. Mi padre no es que supiese mucho de jardines pero se hizo con herramienta manual y con contactos, por lo que unos hacían los jardines, otros hacían los cenadores, otros el solado y así nos fuimos metiendo en este sector”, recuerda Felipe.

Izq.: Felipe en la actualidad en la entrada de Bernal Jardín. Dcha.: Vista aérea del almacén en Brunete. 

Desde bien joven, Felipe echaba una mano en el negocio familiar, sobre todo en las vacaciones de verano. El almacén se encontraba muy cerca de donde actualmente se sitúa el Punto Limpio de Pozuelo. Allí Ángel elaboraba el mantillo y tenía la tierra, pero con los años “toda esa zona que era el Eje del Pinar, iba a dejar de ser industrial y se iba a construir. En previsión, mi padre fue comprando terrenos en Brunete para poder hacer un desarrollo e instalar el almacén de materiales allí. Finalmente el 31 de diciembre de 1999 cerramos en Pozuelo y el 1 de enero de 2000 nos instalamos en Brunete en una finca de 3 hectáreas para poder desarrollar la actividad sin problemas”.

De Transportes Bernal se pasó a Bernal Jardín que es como se le conoce actualmente, una idea que se puso en marcha en 2017. “Nos ha costado mucho llevar el nombre de Bernal, nuestro padre estaba muy orgulloso de ver cómo habíamos expandido el nombre familiar. De mi padre, que falleció en 2012, he aprendido que la palabra ante todo hay que cumplirla. Me enseñó a ser honesto, a ganarme la vida honradamente, nos enseñó que todo sale del trabajo. Mi padre ha sido la cara visible, pero sin mi madre, Carmen González, no hubiera sido nada. Mi madre le ha llevado toda la parte administrativa, el trabajo tedioso más luego llevarnos a nosotros. Ella estuvo en la empresa hasta el 2003 y ahora está muy orgullosa de cómo está el negocio”, dice Felipe con satisfacción.

Actualmente es Felipe quien dirige la empresa desde febrero del año pasado. No para de trabajar ya que, además de llevarlo en la carga genética, con todo lo que está sucediendo, los clientes están invirtiendo en la casa y en el jardín al no poder irse de vacaciones.

Izq.: Fotografía de uno de los camiones marca Pegaso adquirido en los comienzos de Transporte Bernal en la plaza de Padre Vallet de Pozuelo de Alarcón. Centro: Imagen de Ángel Bernal Sánchez y su esposa, Carmen González, en 2007. Dcha.: Felipe Bernal con uno de sus camiones. 

Felipe Bernal disfruta de su trabajo desde que comenzó con su padre, el trato directo con la gente es lo que más le gusta. Ha sabido adaptarse a los tiempos, “la jardinería ha ido evolucionando hacia otra historia. Nosotros te facilitamos todo para los jardines, de tu proyecto más pequeño al más grande porque tengo muchos profesionales a mi alrededor con los cuales colaboramos, como nos enseñó mi padre. Eso es en lo que está ahora mismo Bernal Jardín, evolucionando a ser una empresa de prestación de servicios profesionales, con gente profesional, con productos de calidad y con la honestidad que siempre hemos tenido, al precio que mejor se puede dar sin dejar de hacer mis tierras vegetales”.

Los clientes de Transportes Bernal primero y de Bernal Jardín ahora, son clientes de generaciones que confían en la profesionalidad y el servicio que esta empresa les ha dado siempre. Desde el abuelo siendo hortelano transportando las lombardas en el carro para venderlas en Madrid, pasando por la compra con mucho esfuerzo del primer camión por parte del hijo hasta llegar a la evolución de Bernal Jardín con los nietos, hay una historia de sacrificio pero también de satisfacción por el trabajo bien hecho que a día de hoy, Felipe Bernal, sigue demostrando.
Texto: Ayer&hoy Fotos: Bernal Jardín