Periodista, crítico musical y ahora novelista premiado, este vecino de Pozuelo y autor de El vuelo del hombre reivindica la escritura como un viaje físico y vital. Desde una redacción madrileña hasta la Antártida, la Patagonia o moteles del sur de Estados Unidos, su primera novela nació en movimiento y desde la duda del intruso. En esta entrevista habla de libros heredados, del origen del lenguaje, del amor y la ciencia como motores narrativos y de la necesidad, a veces incómoda, de reinventarse escribiendo, sin perder nunca el asombro ni la ironía personal contemporánea.
“La escritura es aprender a ser otro y que nadie se dé cuenta”
Pregunta.- Eres periodista, escritor, gestor y crítico musical, ¿con qué faceta profesional disfrutas más?
Respuesta.- El periodismo me ha permitido viajar, conocer de cerca a gente a la que admiro y colarme en fiestas a las que no estaba invitado. Ha sido mi escuela de escritura y un disfraz a la medida de mis aspiraciones literarias. Sin embargo, nunca me he sentido miembro del club. Escribo de lo que me dejan y, a pesar de mi especialidad en temas de música clásica, no me considero experto en nada. Con este libro me pasa lo mismo, que me siento un poco intruso.
P.- Como escritor entiendo que tendrás una gran pasión por la lectura, ¿quién te la inculcó?
R.- Siempre he dicho que el gran privilegio que uno puede tener no es unos padres con dinero, sino una casa forrada de libros. Yo crecí en ese ambiente. Mi madre traducía, escribía, mi padre devoraba libros, los comentaba con nosotros. No haber leído La náusea con 14 años era motivo de decepción. En mi adolescencia empecé a mandar, cada jueves sin excepción, textos a periódicos y revistas. Eran relatos bastante malos al principio y cada vez menos malos a medida que pasaban los años.
P.- ¿Tienes algún escritor de cabecera u obra favorita?
R.- Tengo muchos, por supuesto. Para sintetizar diré que siempre quise escribir una novela como El libro de las ilusiones de Paul Auster pero que El vuelo del hombre le debe más a Todo cuanto amé de Siri Hustvedt. No hay mejor antídoto contra el vértigo de la página en blanco que algún texto, el que sea, de Enrique Vila-Matas.
P.- El año pasado presentaste tu primera novela El vuelo del hombre. ¿Cómo ha sido ese proceso de escritura desde que surge la idea, le das forma y la plasmas?
R.- Una mañana, en la redacción, leí la noticia de un grupo de investigadores de la Universidad de Oxford que había conseguido aislar un gen y demostrado su implicación en el canto de los pájaros y el lenguaje primitivo de los primeros humanos. De la noche a la mañana, dejé mi vida en Madrid y me instalé en Valparaíso para ordenar las ideas. Escribí el libro en el transcurso de un largo viaje: en un rompehielos de la Armada chilena por aguas de la Antártida, en una granja de una isla de la Patagonia, en una cabaña de Wisconsin rodeada de osos, en moteles de Texas, Kentucky y Oklahoma mientras perseguía tornados en una furgoneta, en las casas de amigos y desconocidos a mi paso por Buenos Aires, Lima, Cartagena de Indias, Nueva York, Montreal y finalmente en Mojácar.
P.- ¿Cuál ha sido el momento más complicado?
R.- Lo más duro fue volver a la realidad. No se puede vivir dentro de los libros.

P.- Cuéntanos un poco la trama de El vuelo del hombre.
R.- El protagonista, Diego Marín, escribe un libro, Ciudad Café, cuyo enorme éxito le obliga a refugiarse en Nueva York. Allí, sin embargo, no consigue escribir una sola página de la segunda novela que todo el mundo espera. Entonces, diez años después de la publicación de su ópera prima, recibe una llamada de su antiguo editor que le pone sobre la pista de un accidente extraordinario que reproduce fielmente el final de su famosa novela. Marín deberá viajar a la selva del Amazonas para conocer al personaje de su libro: un misterioso piloto al que todos daban por muerto.
P.- En tu novela está muy presente lo científico, el amor, la aventura, la palabra y el lenguaje, ¿cómo la definirías?
R.- El hito científico del misterioso gen sirve sólo de punto de partida. El centro de la novela son dos historias de amor sobre las que orbita una treintena de personajes, algunos ficticios y otros relacionados con las grandes gestas de los pioneros de la aviación, como los hermanos Wright y Alberto Santos Dumont. Cuando se la di a leer a mi mujer me dijo que había escrito un Principito para adultos.
P.- Como crítico musical también es importante para ti la música, ¿cómo la incluyes en el libro?
R.- Me gusta pensar que la novela tiene una textura musical, una cierta sonoridad, pero no ha sido algo intencionado. De hecho, me contuve mucho, pues a lo largo de sus 374 páginas sólo se mencionan dos piezas musicales: La ciudad muerta de Korngold y un aria de Händel.
P.- ¿Qué es para ti el volver al origen? Quien lea tu libro, creo que se lo preguntaría, por eso te traslado la pregunta a ti.
R.- El vuelo del hombre es un libro dentro de un libro que se pregunta por qué escribimos, o mejor, por qué tenemos la necesidad de contarnos a nosotros mismos. La respuesta está en ese “origen del lenguaje”, en ese quiebro evolutivo que hizo que empezáramos a hablar.
P.- Has comentado en alguna ocasión que tus personajes tienen la oportunidad de reinventarse, ¿lo has hecho tú con esta primera novela?
R.- Por alguna razón siento una especial atracción por los estafadores, los falsarios y los usurpadores de identidad. La escritura es aprender a ser otro y que nadie se dé cuenta.
P.- Has recibido el Premio Biblioteca Breve con tu primera obra, ¿qué ha supuesto para ti?
R.- Un feliz malentendido. No esperaba que algo así pudiera llegar a sucederme. Me siento, por supuesto, orgulloso y agradecido por este reconocimiento, pero también algo abrumado e incluso intimidado y un poco incrédulo.
P.- Ahora estás en plena promoción de ‘El vuelo del hombre’ pero ¿qué otros proyectos tienes en marcha? Y la pregunta obligada como cuando tienes tu primer hijo es ¿para cuándo un segundo libro?
R.- La segunda novela ya está en marcha y me han concedido una Beca Leonardo de la Fundación BBVA para escribir el libreto de una ópera de Mario Carro a partir de la novela Miedo de Stefan Zweig. Así que me he olvidado de lo que es estar un sábado tirado en el sofá viendo la televisión.
P.- Por cierto, ¿dónde podemos adquirirlo?
R.- Está en todas las librerías, también en audiolibro. Se va a traducir al portugués y en marzo se publicará la edición de bolsillo.
Texto: Kathy Montero Fotos: Cedidas por el entrevistado
