Valores y sentimiento de pertenencia a una gran familia

Todos los scouts de la Asociación Grupo Scout Eslabón de Pozuelo de Alarcón recuerdan con muchísimo cariño a María Pura, fundadora hace ya 47 años, de esta asociación que es una gran familia. María Pura fue bibliotecaria en la localidad, llegó a sus manos un libro sobre escultismo para muchachos y decidió crear en 1977 un pequeño grupo con los niños y niñas de Villa Paz y de la parroquia de Ntra. Sra. del Carmen para formarlos como scouts. Vecina de Pozuelo Estación, vivía cerca de la Congregación de Misioneros Oblatos de María Inmaculada. Esta congregación tenía un gran terreno con frontón, piscina y unos pequeños locales que dejaron durante los primeros años a María Pura para que iniciase su aventura de scout con los pequeños. Comenzaron con 10 monitores y en aquella época los chicos y las chicas estaban separados, por una lado, manadas y lobatos y por otro tropa y guías.


De ahí se trasladaron a un local situado en la parte de atrás de la parroquia de Ntra. Sra. del Carmen, allí estuvieron muchísimos años para luego cambiar a otro local frente a la ferretería La Leonesa en la avenida Juan Pablo II. Después el ayuntamiento del municipio les cedió durante un año las instalaciones del colegio Maria Inmaculada para que los sábados pudieran hacer sus actividades. Al término del año encontraron otro local en la calle Ntra. Sra. del Carmen, pasando a la calle Hospital hasta llegar al local actual en el que llevan ya tres años ubicado en la calle Isidro Gómez 3 en Pozuelo Pueblo.

Izq.: Foto de familia en un campamento de 2015. Dcha.: Scouts en 1988


Manuel Martín, conocido por los scouts como “Tío Manolo”, cuenta que “cuando tenía veintitantos años era conductor de autobuses y ahí fue cuando conocí el movimiento scout, siendo su conductor. Como curiosidad te diré que antes de hacerse la Protección Civil en Pozuelo, los scouts hacíamos labores de protección de forma voluntaria. Si se hacía alguna carrera y había que cortar el tráfico, echaban mano de nosotros porque teníamos un principio de disciplina que cualquier otro grupo de los que había por aquí, no tenía. Los scouts es una gran familia muy bien avenida, generalmente suelen venir muchos descendientes de scouts, en mi caso mi hijo y mi nuera son antiguos scouts de este grupo, se conocieron aquí, no sólo se reúnen los fines de semana para hacer cosas o una acampada grande y sonada, si no que hacen muchas actividades que les une de tal manera que fuera del grupo también siguen siendo muy amigos. Además, el grupo Eslabón es el responsable que en Pozuelo se celebre el Día del Niño”.


José Antonio García, “Fune” para los amigos, entró en el grupo Eslabón en el año 1983, con 9 años, “lo dejé con 35 años cuando mis hijos entraron en el grupo. Fui monitor de manada ocho años y luego monitor de tropa y jefe de grupo. Actualmente estoy en el Comité de Padres echando una mano, porque como digo siempre “scout un día, scout cada día”. Pertenecer a Eslabón me ha aportado muchas cosas, me ha formado como persona, me ha enseñado a compartir, a convivir, a confiar en mis amigos, amor a la naturaleza, respeto, cómo sonreír ante las dificultades, me ha aportado más que lo que haya podido aportar yo al grupo” afirma. En cuanto a la elección del nombre de esta asociación de scouts, nos cuenta Fune que María Pura y los monitores que empezaron con ella eligieron Eslabón porque representaba unión, “de hecho nuestra pañoleta lleva el color rojo y gris por el eslabón. El rojo de cuando se está forjando el hierro y el gris es el color que se queda cuando ya está frío y formado el eslabón, de ahí esos colores”. En cuanto cómo ha cambiado a lo largo de estos años, Fune recuerda que “cuando era lobato, salíamos al campo sin permisos, hacíamos hogueras de verdad delante de cada tienda y nunca hemos tenido ningún incendio, esto ahora es impensable. Las cosas van cambiando, los jóvenes de ahora son mucho más espabilados que nosotros y ahora además cuentan con la tecnología. Si pasaba algo cuando salíamos al campo, tenías que solucionarlo como pudieras e ir corriendo a buscar auxilio como fuera, hoy en día con los móviles, es distinto”.

Izq.: María Pura, fundadora del grupo scout. Dcha.: Monitores del primer año de la fundación del grupo Eslabón.


Todos los monitores que están en la Asociación Grupo Scout Eslabón de Pozuelo, son voluntarios, y suelen pasar por todas las unidades, formándose para en un futuro devolver todo lo que les ha aportado los scouts a las generaciones futuras. Es el caso de Nuala, recién nombrada presidenta de la asociación además de coordinadora de grupo. Su madre estuvo en los scouts en Madrid cuando era pequeña y quería lo mismo para sus hijas. Tanto su hermana como ella son scouts, “para mí estar en los scouts me ha aportado muchos valores, apoyo y estabilidad” afirma Nuala.


Por otro lado, Alejandro Carrero, monitor de manada y coordinador de grupo entró en el Grupo Eslabón en 2011, “este es mi segundo año como monitor, tengo 21 años y te puedo decir que, estar en este grupo te va generando un sentimiento de pertenencia que es único y te dan ganas de devolver todo lo que te ha dado a ti. Mis amigos no lo entienden, no entienden cómo puedo pasar tanto tiempo en un sitio que no me pagan, y les digo que la única manera de entenderlo es que vengan a un campamento con nosotros. El sentimiento scout te toca el corazón a un nivel que no es comparable con ninguna otra cosa que puedas vivir fuera de los scouts. Te genera unas amistades únicas, sentimientos tan importantes como cuidar la naturaleza, respetar a los demás, entender la convivencia, irte a dormir en tienda de campaña al campo, hacer actividades todos juntos mayores y pequeños creando un vínculo, la amistad…, se forma un sentimiento de familia”, dice Alejandro.

Izq.: Homenaje a María Pura. Dcha.: Reunión de Eslabón en el terreno de Los Oblatos.


Los scouts se dividen en unidades. Los pequeños van desde los cinco a los siete años que están en la colonia; la manada de 7 a 11 años; la tropa de 12 a 17 años que incluye las condecoraciones de caballero scout, scout zulú y scout impesa; y el clan que son jóvenes a partir de 17 años. Pero ¿qué hay que hacer para conseguir la pañoleta que se conoce con el nombre de La Promesa? “Todos los scouts realizamos distintas pruebas y cursos a lo largo del año, vemos el crecimiento del niño o de la niña, si se ha sabido adaptar bien, si tiene los conocimientos básicos que intentamos transmitir, si tiene buena convivencia…, después de una votación, les invitamos a formular su promesa. A partir de ahí, se realiza lo que llamamos la Vela de Armas, una ceremonia en la que participamos todos. Pasan la noche con la pañoleta en el brazo y al día siguiente, en la formación, se hace el acto oficial entregándole La Promesa que ya se la ponen en el cuello. Estas ceremonias las solemos hacer en los campamentos de Semana Santa y de verano”, detalla Alejandro.


Actualmente la Asociación Grupo Scout Eslabón cuenta con 90 niños y 14 monitores que, además, están preparando el gran campamento de verano con muchas sorpresas. Un trabajo vocacional que realizan los monitores con mucho cariño porque para ellos es un privilegio poder devolver de alguna manera todos los valores que aprendieron en los scouts cuando eran niños. Un sentimiento que se instaló en sus corazones y es que como dice Fune “Scout un día, Scout cada día”.


Texto: Kathy Montero. Fotos: cedidas por el grupo scout