Vecino de Pozuelo desde los dos añitos, este joven novillero tomará la alternativa el próximo año. Por ahora disfruta y hace disfrutar a la afición con su toreo clásico, saboreando cada capotazo con un sentimiento que traspasa y llega al aficionado que va a disfrutar de la Fiesta. Bajo la tutela del maestro Ortega Cano, Álvaro Burdiel sigue sus consejos, trabajando al máximo para conseguir su sueño, ser una reconocida figura del toreo.
“Lo que trato de hacer delante del toro es expresar, transmitir mis emociones”
Pregunta.-¿De dónde te viene la afición a los toros?
Respuesta.- La verdad es que desde chico. Por un lado, por parte de mi abuelo materno que ha sido muy, muy aficionado y mi madre que también lo es y, por parte de mi padre, en verano, íbamos a Los Molinos, un pueblo de la sierra de Madrid, allí en las fiestas siempre hay encierros y por ahí cogí un poquillo el veneno, pero no hay nadie profesional en mi familia.
P.- Tu apoderado es el maestro Ortega Cano, ¿qué es lo que más admiras de él a nivel profesional?
R.- Tiene una trayectoria intachable, ha sido un ejemplo para todos lo que queremos ser torero, sobre todo por su manera de interpretar la tauromaquia y el concepto del toreo que ha tenido. Me siento muy identificado con él, lo admiro muchísimo. Es un torero al que le costó mucho llegar arriba, pasó por momentos durísimos y su capacidad de superación, el valor que ha tenido y la tenacidad son cosas muy destacables de él.
P.- ¿Cuál es el proceso para llegar a ser torero? Tú ahora mismo eres novillero, supongo que estarás en la escuela de tauromaquia, cuéntame.
R.- Lo más normal es empezar en una escuela de tauromaquia, pero suele ser durante la época de becerrista y de novillero sin caballos, luego el siguiente paso sería a novillero con caballos que es donde estoy y finalmente torero. Actualmente creo que sólo la escuela de tauromaquia de Madrid José Cubero “Yiyo” es la que tiene novilleros con caballos dentro de la escuela, porque en el resto de escuelas, cuando pasas de novillero sin caballos a con caballos ya dejas de pertenecer a ella. El año pasado debuté con caballos y seguía en la escuela hasta este año que me apoderó el maestro José Ortega Cano. Sigo vinculado en cierta parte a la escuela, pero realmente el que dirige mi carrera ahora mismo es el maestro.
P.- ¿Cuál es tu día a día en tu entrenamiento?
R.- Lo compagino con la carrera de ADE en la Universidad Autónoma sólo me queda una asignatura del segundo cuatrimestre, así que este año creo que lo voy a tener más tranquilito (risas), pero generalmente por la mañana voy a la universidad a estudiar y por las tardes me dedico a entrenar. En verano entreno durante todo el día, a primera hora me voy a andar y a correr, después a entrenar en el carretón con la espada y luego a torear de salón por las tardes. Además, tengo la suerte de hacerlo con mi hermano que también quiere ser torero.
P.- ¿Qué figuras del toreo son tus referentes?
R.- Creo que todos, cualquiera que llegue a ser figura del toreo es un referente para los que empezamos, pero quien más me ha marcado es el maestro Morante de la Puebla. También me fijo en toreros más antiguos que no he visto torear, pero veo sus vídeos y fotos para coger cosas de ellos.
P.- ¿Qué es lo más complicado?
R.- ¡Uff! Todo es difícil, hay personas que tienen más facilidad con el capote, otros con la muleta, otros para entrar a matar y otros todo lo contrario. Todo tiene su dificultad, pero para mí, mi objetivo, lo que yo trato de hacer delante del toro es expresar, es transmitir mis emociones y creo que eso es lo que acaba siendo más complicado al final, poder expresarse como es uno delante del toro.
P.- ¿Alguna manía antes de entrar en la plaza?
R.- Intento no coger muchas (risas). Santiguarme sí, porque soy creyente pero no lo llamaría manía. Como no soy de familia taurina creo que me he escapado de muchas, pero hay una que es dejar la luz de la habitación donde me cambio encendida.
P.- Es la primera vez que has toreado en las fiestas de tu pueblo, de tu ciudad, Pozuelo, ¿cómo ha sido el recibimiento por parte de tus vecinos? ¿Cómo te has sentido en la plaza?
R.- La verdad es que ha sido una experiencia preciosa. Este año se cuadró todo y pude torear, se lo quiero agradecer profundamente al Ayuntamiento y a la alcaldesa que lo ha hecho posible. La tarde fue bonita, salió todo rodado, me sentí muy arropado, mucha gente conocida vino a verme y la verdad es que me han tratado con muchísimo cariño.
P.- Dedicaste el primer novillo a la plaza, ¿para quién fue el segundo?
R.- Se lo dediqué a mis amigos del colegio de toda la vida de Pozuelo del Instituto Veritas, estaban prácticamente todos sentados juntos y quería dedicárselo porque es un sitio especial.
P.- ¿Cómo definirías tu forma de torear?
R.- Eso lo define el aficionado, pero mis referentes son los que han interpretado el toreo de forma clásica y es el concepto que intento seguir, clásico, con pureza, de hacer las cosas despacio.
P.- ¿Qué opina tu familia de tu profesión?
R.- Es complicado, es una profesión muy arriesgada, el peligro es muy evidente y se sufre en el día a día, no sólo el día que nos ponemos vestidos de luces en la plaza sino cuando vamos al campo a entrenar, son muchos viajes, mucho tiempo fuera, es una profesión muy sacrificada pero es verdad que cuando salen las cosas bien, mi familia se siente muy satisfecha, con lo que tiene las dos caras.

P.- ¿Van a verte a la plaza?
R.– Mi padre, mi hermana y mi hermano sí, y mi madre según el día, no suele entrar a la plaza, pero suele andar cerca de ella. En Pozuelo sí entró, hizo un esfuerzo.
P.- Tuviste un gesto muy bonito con el segundo novillo al acercarte a él y sacarle la espada después de entrar a matar, acariciándole el lomo. ¿Qué le dirías a la gente que dice que el torero no tiene ningún respeto hacia el toro?
R.- Creo que esa afirmación es parte de un profundo desconocimiento, al final nosotros respetamos al animal por encima de todas las cosas, vivimos por y para él, entendemos la Fiesta como parte de la vida con la parte de la muerte implícita en ella, pero lo hacemos todo con respeto y nos jugamos la vida a la hora de matar al toro. A esa gente lo que les diría es que se aproximen un poco más a la Fiesta, ya no que les guste, porque es imposible, pero sí que traten de escuchar a los que están dentro, a los que la viven y podrán entender el respeto que nosotros sentimos hacia el toro.
P.- ¿Cuál sería tu meta profesional, te gustaría torear en una plaza determinada?
R.- Me gustaría ser figura del toreo y eso implica torear en todas las ferias importantes. Hay algunas fechas muy marcadas como puede ser el Domingo de Resurrección en Sevilla, la corrida de beneficencia en Madrid, la goyesca de Ronda, esas son fechas muy especiales que sólo llegan a torear los toreros más emblemáticos. Es una meta muy alta, pero es lo que me gustaría conseguir.
P.- ¿Cómo ves el futuro de la Fiesta?
R.- Soy muy optimista, la verdad, estoy bastante ilusionado. Hemos tenido años muy malos en los que había una profunda desconexión con los jóvenes debido en muchos casos a campañas de desinformación por parte de los antitaurinos que no hemos sabido contrarrestar los taurinos. La pandemia ha sido un punto de inflexión y estoy viendo muchísima gente joven en los toros, especialmente en la Comunidad de Madrid, una afición muy renovada, con lo cual es muy esperanzador. Aparte de eso, está saliendo una generación de toreros jóvenes, una cantera que genera aficionados más jóvenes, nuevas inversiones… Creo que esto está remontando y los peores años ya han pasado.
P.- ¿Qué es lo que más y lo que menos te gusta de tu profesión?
R.- Lo que más es torear, las sensaciones que uno puede vivir delante del toro, además de todo lo que rodea el campo bravo es una auténtica maravilla que se debería dar más a conocer, es una parte de la tauromaquia que hay que enseñar más. Lo que menos, el trasfondo, los trapicheos, el dinero que mueve, al final está en juego la vida de las personas con lo cual creo que es más serio todavía.
Texto y fotos: Kathy Montero

