Javier Sánchez Jiménez ‘Grisom’

El año 2025 pasará a la historia del rugby como un año de crecimiento, transición y consolidación de este deporte a nivel internacional. Desde hitos históricos para España hasta reformas estructurales a nivel global, pasando por el impulso definitivo del rugby femenino y debates sobre la seguridad del juego, el balón oval vivió doce meses intensos que marcarán el rumbo de la próxima década.

España vuelve al mapa mundial.- España ha sido una de las grandes protagonistas del año. La selección masculina logró la clasificación para la Copa del Mundo de Rugby 2027, un hito que solo había alcanzado una vez en su historia, en 1999. El billete para Australia supuso el cierre de una etapa marcada por frustraciones administrativas y polémicas pasadas, devolviendo a los “Leones”, donde se merecen, en el gran escaparate internacional con toda la credibilidad deportiva ganada a pulso.

A este logro se sumó el subcampeonato del Rugby Europe International Championship 2025, donde España solo cedió ante Georgia, confirmando su condición de segunda fuerza europea emergente y su crecimiento sostenido en estructura, juego y profundidad de plantilla.

El rugby femenino español también dio un paso adelante. Las “Leonas” compitieron en el Mundial Femenino de Rugby 2025, acumulando experiencia frente a potencias históricas y reforzando un proyecto que, aunque aún en desarrollo, apunta a consolidarse en el medio plazo. En paralelo, la Real Federación Española de Rugby anunció su intención de presentar candidatura para organizar los Mundiales de Rugby de 2035 y 2037, una declaración de ambición que refleja la madurez alcanzada por el rugby nacional.

Un Mundial femenino histórico
A nivel internacional, el gran acontecimiento del año fue la Copa del Mundo de Rugby Femenino 2025, celebrada en Inglaterra. El torneo rompió récords de asistencia, audiencias televisivas y repercusión mediática, confirmando que el rugby femenino ha dejado de ser una promesa para convertirse en una realidad sólida y comercialmente atractiva.

La final, disputada en Twickenham, coronó a Inglaterra como campeona, reforzando su dominio, pero también evidenció el crecimiento de selecciones como Canadá, Francia o Nueva Zelanda. El éxito del torneo impulsó además la creación de nuevas competiciones internacionales, como la WXV Global Series, diseñada para ofrecer más partidos de alto nivel y una estructura competitiva estable en el ciclo mundialista.

Clubes, selecciones y espectáculos globales.- El rugby de clubes también dejó momentos memorables. La Champions Cup europea ofreció una final vibrante, con el campeón Union Bordeaux-Bègles mientras que ligas como el Top 14 francés, tuvieron como ganador al Stade Toulousain (Toulouse), la Premiership Rugby la ganó el Bath Rugby y la United Rugby Championship el Leinster Rugby.

En el ámbito de selecciones, la Pacific Nations Cup confirmó el ascenso competitivo de los equipos del Pacífico, mientras que las giras estivales y otoñales mantuvieron viva la rivalidad histórica entre hemisferios. Francia, Escocia, Irlanda y Sudáfrica protagonizaron algunos de los encuentros más seguidos del año, con estadios llenos y audiencias globales. La selección francesa se coronó campeona del Six Nations Rugby Championship 2025.

Reformas, debates y tensiones.- Más allá del césped, 2025 fue un año de reflexión. World Rugby avanzó en pruebas para reducir la altura legal del placaje, con el objetivo de mejorar la seguridad y disminuir las conmociones cerebrales, una preocupación creciente en el rugby moderno.

Al mismo tiempo, el controvertido proyecto R360, una liga privada de alcance global, generó un fuerte rechazo institucional. Varias federaciones nacionales anunciaron que no convocarían a jugadores que participaran en este modelo, evidenciando la tensión entre intereses comerciales y la gobernanza tradicional del rugby.

Rugby más allá de la élite.- El año también destacó por la visibilidad del rugby league, con el Mundial 2025, y por el crecimiento del rugby inclusivo, adaptado y de base en numerosos países.

En el ámbito social, 2025 consolidó al rugby como una herramienta de integración y transmisión de valores. El aumento de licencias en categorías inferiores y el desarrollo del rugby base en países emergentes demostraron que el balón oval no solo compite al máximo nivel, sino que también construye comunidad y cohesión social.

Un año que marca el camino.- El rugby cierra 2025 en un punto de inflexión. España regresa al escenario mundial con ambición, el rugby femenino alcanza una madurez histórica y el debate sobre el futuro del juego se intensifica. Con la vista puesta en el Mundial masculino de 2027 y en nuevas reformas estructurales, el deporte del balón oval afronta una nueva etapa en la que tradición y cambio deberán convivir para garantizar su crecimiento global.