José Ramón Echavarri tuvo claro desde que era adolescente que quería ser empresario. Al finalizar sus estudios de BUP mientras trabajaba para tener para sus gastos, visitó una de las ferias de franquiciados que se organizan en IFEMA anualmente, “allí, contactamos con un hombre que tenía varias tiendas de reparación de calzados y copias de llaves ubicadas en centros comerciales y además, vendía maquinaria. A través de él, le propusimos que me enseñara y le compramos las máquinas. En casa siempre hemos sido muy manitas arreglando nuestras cosas, que si la moto, el coche, por eso me decidí por este sector, se empezó a dar bien y para adelante. Así fue cómo comencé y, al año y medio, me puse por mi cuenta”, recuerda José.

En 1994 inaugura su primera tienda en la avenida de Europa 17, Reparaciones Santander, “vine a Pozuelo con 14 años pero mi familia es de Santander y a mí, mi tierra me encanta, por eso le puse ese nombre a mi negocio y, desde entonces, ya han pasado 31 años”, comenta José. Como todo en la vida, las cosas van cambiando y evolucionando, aunque José sigue realizando el mismo trabajo, todos los productos y maquinarias se han modernizado, “evidentemente nos vamos actualizando y formando. Se siguen haciendo muchas copias de llaves y eso no va a cambiar pero ahora hay más de cien mil modelos de llaves, también existen las electrónicas que utilizan las empresas de seguridad, incluso ahora ya no necesitas muchas veces la llave física, aunque soy partidario que siga existiendo ese tipo de llave que luego viene un apagón como el que tuvimos y a ver qué haces (risas). En cuanto a automatismos, pasa lo mismo, antes eran de código fijo, con código Fm y ahora puedes abrir con el móvil, tienes mandos evolutivos que te permiten abrir diferentes garajes con un mismo mando. En maquinaria, contamos con algunas que te las puedes llevar a casa del cliente, otras que vulcanizan ciertos materiales a altas temperaturas y te facilitan el trabajo que antes era lijar y pegar. En reparación de calzado, todo lo referente a pegamentos, suelas…, también los distribuidores se han modernizado aunque, he de decir, que hacemos mucho trabajo manual y artesanal en este campo. Apostamos siempre por una formación y actualización continua para ofrecer lo mejor al cliente, eso está claro”, explica el gerente y dueño de Reparaciones Santander.

Izq.: José Ramón Echavarri, Gema Orellana y Emilio Orellana. 2ª foto: Fachada de la tienda Kilian Keys abierta en 2020. 3ª y 4ª foto: bolsos y complementos de calidad que tienen en Kilian Keys.


Pero a José, además de apasionarle su trabajo, lo que más le gusta es el trato con el público “tener una experiencia con cada cliente es muy satisfactorio, al final te das cuenta que la profesionalidad de tantos años, te da mucho margen para poder orientar, saber qué necesita el cliente y, nuestro cliente, viene con total confianza a nosotros”.

En Reparaciones Santander José no está solo; Emilio Orellana, su cuñado, lleva más de veinte años con él “no sabía nada del negocio, le hacía falta a mi cuñado y decidí echarle una mano porque me gusta trabajar con las manos. Venía de la rama comercial y disfruto estando también de cara al público. En todos estos años, el trabajo sigue siendo el mismo pero han evolucionado todo lo que son los materiales y las máquinas. Si me das a elegir, me gusta más la parte de hacer las llaves de los coches, es más dinámico, visitas al cliente, sales de la tienda pero por otra parte hacer las suelas de cuero del calzado también tiene su encanto aunque nos ayudemos de maquinaria, es un trabajo artesanal, como por ejemplo coser los laterales de unos zapatos castellanos, todo eso se hace mano”. Explica Emilio que a día de hoy la gente sigue viniendo a reparar el calzado, “sobre todo en esta zona en la que está la tienda que es de oficinas, la gente se viste mucho más y al final eso se nota en el desgaste de los zapatos. Además, cuando inviertes en unos buenos pares de zapatos, al final los reparas. Tengo clientes que me traen los zapatos con los que se han casado hace más de 20 años para reparar y que se los siguen poniendo, pero he de decir que la cultura de una buena limpieza y mantenimiento del calzado, se ha perdido un poco”.

Izq.: José rodeado de llaves en la nueva tienda. Centro: Fotografía de la fachada de su primer local. Dcha.: Emilio, en plena reparación de calzado


Pero además de Emilio, José trabaja codo con codo con su mujer, Gema Orellana. En 2020, José abre su segunda tienda, Kilian Keys, en la avenida de Europa número 10, “la pandemia nos hizo reflexionar y al ser más grande el local decidimos apostar por un establecimiento que no sólo hiciera lo que llevamos 31 años haciendo, si no complementarlo con complementos de calidad como bolsos, carteras, cinturones…, de manera que al pasar por delante del escaparate no parezca la típica tienda de hacer llaves o reparar calzado. Ahí tuvo mucho que ver la visión comercial de mi mujer. Trabajamos muy bien los dos, vamos a una como un equipo”, afirma José. En cuanto a relevo generacional en el negocio, es pronto todavía para saberlo ya que a José le queda bastante para jubilarse y, aunque el calzado se seguirá reparando y haciendo dobles de llaves, José y Gema darán todas las herramientas a su joven hijo para que estudie, se forme y él elija. Afirma José que “este negocio no se enseña en ningún taller ni en ningún sitio de formación. El profesional al final lo es por su propia constancia, no tienes un título oficial”.


Constancia, profesionalidad además de querer hacerlo siempre lo mejor posible es lo que define a José, Emilio y Gema de Reparaciones Santander y de Kilian Keys. “Habrá muchos zapateros y de reparación de llaves que sepan más que yo, pero no es sólo el trabajo, es el bagaje, la experiencia, el trato, orientar al cliente y querer hacerlo siempre lo mejor posible, es nuestra seña de identidad”, dice José de su negocio. Al final, después de 31 años como empresario, siguen ofreciendo de manera profesional, soluciones a sus clientes.


Texto: Kathy Montero
Fotos: K.M., cedidas por Reparaciones Santander