Blanca Esteban Luna,
Seguridad Alimentaria (Asociación de Celíacos y Sensibles al Gluten)

Si llevas tiempo notando que el pan, la pasta u otros alimentos con gluten no te caen bien o te has visto reflejado en un familiar que acaban de diagnosticar que presentaba muchos de los síntomas que tú tienes, puedes estar pensando que tú también lo seas y te estés preguntando cuáles son las pruebas que te deberías hacer para salir de dudas.

– ¿Cuáles son los síntomas de la enfermedad celíaca?
Los síntomas digestivos predominan cuando la enfermedad se manifiesta en la primera infancia e incluyen vómitos, diarrea, estreñimiento, dolor y distensión abdominal, estancamiento del crecimiento, falta de apetito o carácter irritable. Cualquier síntoma puede aparecer aislado o en combinación con otros, y pueden ser leves o acusados.

Los síntomas extradigestivos se dan con mayor frecuencia a edades más tardías (niños mayores, adolescentes y adultos) y pueden afectar a distintas funciones del organismo, siendo de tipo reumático, osteomuscular, endocrino, dermatológico, ginecológico, reproductivo, neurológico o psiquiátrico.

En grupos de riesgo, como son los pacientes directos del celíaco (padres, hermanos, hijos), o personas afectadas por enfermedades inmunológicas (diabetes mellitus tipo 1, tiroiditis autoinmune y déficit selectivo de inmunoglobulina A) y las personas que sufren los síndromes cromosómicos de Down, Turner o Williams, puede ser asintomática.

– ¿Cómo se diagnostica?
El diagnóstico requiere realizar en primer lugar un análisis en el que se valoren anticuerpos específicos en sangre. Esta prueba la puede solicitar tanto el pediatra como el médico de familia. Si los resultados son positivos, tendrán que derivarte al especialista de digestivo, quien valorará solicitar una biopsia de duodeno y confirmar así si efectivamente existe una lesión intestinal característica de la enfermedad celíaca.

Además, de manera opcional, se puede realizar un estudio genético que determina si el paciente tiene o no predisposición a la enfermedad.

En el caso de niños y adolescentes que cumplan una serie de criterios, puede efectuarse el diagnóstico sin necesidad de realizar la biopsia intestinal, a juicio del especialista de digestivo. Estas pruebas diagnósticas solo tienen validez si el paciente está haciendo dieta normal con gluten.

– ¿Y qué pasa si las pruebas de enfermedad celíaca salen negativas pero el gluten te sienta mal?
En este caso, podría tratarse de sensibilidad al gluten. El concepto de sensibilidad al gluten no celíaca es muy reciente y se aplica a pacientes con síntomas de enfermedad celíaca que mejoran al hacer dieta sin gluten, tras descartar enfermedad celíaca y alergia al trigo. Se estima que afecta al 1-6% de la población, aunque por el momento no existen pruebas diagnósticas específicas ni está demostrado que el gluten sea el causante.

Por otro lado, también existe la alergia alimentaria al gluten, aunque es mucho menos frecuente, ya que afecta a menos del 0,1% de la población. Se trata de una reacción inmunológica rápida, en ocasiones severa, que se produce tras la ingestión de alimentos que contienen gluten. Puede provocar desde una simple reacción cutánea hasta un choque anafiláctico que pone en riesgo la vida del paciente. También se puede manifestar con síntomas digestivos que se confunden con los de la enfermedad celíaca. Se diagnostica mediante test cutáneos específicos y detección de inmunoglobulina E (IgE) especifica de trigo en la sangre. Se confirma con una prueba de provocación controlada en un centro sanitario.