Toda una vida dedicado a las motos que comenzó con la Lambretta de su padre

Para saber cómo empieza la historia del negocio de Elices Moto Racing, antes hay que conocer un poco la vida de Florencio Elices. A Flores, como todo el mundo le conoce, la afición por las motos le viene desde que era pequeño. ¿El culpable? Su padre, que tenía una con sidecar, pero por necesidad ya que la utilizaba como medio de transporte para llevar a toda la familia. Nos cuenta Flores Elices que “todo empezó con la Lambretta de mi padre, que siendo muy pequeño, mi padre me la dejaba sin tener carnet ni nada y me iba por los caminos”.

Pero con el tiempo, esa pasión se convirtió en su vida ya que se metió de lleno en el mundo de la competición de motocross. Estudió y trabajó mucho para poder comprarse su primera moto de competición. Empezó con 17 años en este mundo y una de las carreras que más le gustaban era la que se hacía cada año en la Casa de Campo que patrocinaba El Corte Inglés bajo el eslogan “¡Qué grande es ser joven!”. “Eso no se me olvidará nunca, es mi recuerdo favorito. Esa era la carrera que todos deseábamos que llegara, había miles de personas viendo la carrera en la Casa de Campo. Imagínate ahora una carrera de motocross en la Casa de Campo, eso es impensable”, recuerda Flores. Estuvo compitiendo desde los 17 hasta los 28 años, compaginando los últimos cinco años con el trabajo en su taller.

Izq.: Una foto de Flores cuando era joven. Dcha.: Foto actual de Flores Elices con su hija Virginia en el negocio.

Con veintitrés años montó su propio taller de motos, había estudiado mecánica, y las carreras de motocross en esos últimos años habían bajado y no podía llevar el negocio y costear las competiciones ya que cada vez había menos sponsors.

El primer taller de Elices, donde actualmente tiene las motos de segunda mano, está ubicado en la calle Enrique Calabia número 1, y lo abrió en 1983.

Prácticamente trabajaba sólo las motos de campo, de motocross, que era lo que realmente le gustaba. En el año 2000 inauguraron un segundo taller más grande y cerca del primero, en la calle Calvo Sotelo, 13.

A partir del año 2008 con el inicio de la crisis, la visión comercial de Flores cambió al ver que el sector de las motos de campo iba decayendo y decidió convertir su taller en reparación multimarca, donde poder reparar motos de cualquier estilo. “Por desgracia ahora hay menos motos de campo porque en la Comunidad de Madrid nos han puesto tantísimos problemas con el tema de medio ambiente con el Seprona que no se puede montar. Sacar la moto e irse por el monte a dar una vuelta ya es imposible”, nos comenta Flores. Cuenta con un gran equipo de mecánicos que están constantemente reparando las motos que llegan al taller.

A Flores lo que más le gusta de su trabajo es el trato con la gente. Nos confiesa que al principio eran clientes amigos. El haber estado metido en el mundo de la competición de motocross le ha ayudado muchísimo a la hora de montar el negocio por los contactos que tenía. De hecho el taller se llama Elices, que es su apellido, porque así le conocían en la competición cuando salía con su apellido en el dorsal. Pero la profesionalidad, la confianza y el trato cercano que da a sus clientes es el secreto del buen trabajo de Elices Moto Racing que ve cómo terceras generaciones siguen viniendo a su taller, “los hijos y nietos de mis primeros clientes, siguen confiando en nosotros”.

No podemos olvidarnos de quien sigue estando a su lado, aunque ahora retirada, pero que empezó con Flores desde el inicio en 1983, su mujer Begoña, “mi mujer me ha ayudado toda la vida, lo hemos llevado siempre entre los dos hasta hace exactamente 14 años que cogí a un comercial y digamos que ella ha cogido la jubilación anticipada, que se lo merece. Desde que abrí hemos estado juntos. Ella tenía otro trabajo, cuando nos casamos, se vino aquí y los dos hemos trabajado mano a mano. He tenido la suerte que a ella le gusta montar en moto porque si no, hubiera practicado menos. De hecho hacemos muchos viajes en moto”.

Izq. y centro: Dos imágenes de Flores Elices en sendas competiciones de motocross. Dcha.: Imagen del establecimiento de Elices Moto Racing hace unos años.

Por el contrario, su hija Virginia que trabaja con él y su hijo Borja que está terminando los estudios de ingeniero informático, no le han salido muy moteros, “Virginia empezó con un scooter pero vi que eso no era lo suyo y a Borja le puse desde pequeñito todo tipo de motos, quads, pero tampoco. Ahora tiene moto pero por ocio. Tienen más afición a ver eventos del mundo del motor que a montar en moto”, comenta Flores.

Hace aproximadamente unos seis meses ha inaugurado un nuevo local, en la calle Juan Carlos I número 10, en el que tiene exposición de motos y accesorios para la venta. No tiene edad de jubilarse todavía pero es que aunque la tuviera tampoco se lo plantearía porque disfruta con su trabajo, “depende un poco de la evolución de mis hijos si ellos quieren seguir con el negocio, pero lo que sí tengo claro es que bajaré el pistón como digo yo, bajaré el ritmo de trabajo, pero de momento me gusta mi negocio, me da para vivir cómodamente y estoy encantado, no lo voy a dejar. Cuando llegue el momento, ya veré”, apunta Flores.

Desde luego, este motero, mecánico y padre de familia sigue divirtiéndose con lo que hace, se le pasa el tiempo volando en su trabajo y continúa disfrutando de la moto ya sea arreglándola en el taller como haciendo rutas por carretera.

Texto: Ayer&hoy
Fotos: Elices Moto Racing